La fiebre amarilla, la pasión por la tricolor, el amor por la camiseta, la admiración por cada jugador que conforma la selección de José Néstor Pékerman crece cada vez que los jugadores saltan a la cancha y representan a un país, a una región a Valledupar.
Precisamente es en la capital del Cesar donde el ambiente mundialista se siente en cada rincón, en cada vivienda, en las calles, en la oficinas, hasta los vendedores ambulantes hacen homenaje a Colombia.
La interpretación del himno nacional hace que vibren los corazones de los colombianos, de los vallenatos que disfrutan con amor cada encuentro de la selección, cada partido en los que los colombianos hacen historia a través del futbol.
A trabajar se llegó hoy en todo el territorio Cesarense con la camiseta de la Selección Nacional.