A la una de la mañana de aquel 29 de septiembre del 2011 empezó a conocerse la noticia en Valledupar y la Región del asesinato de Consuelo Araujo Noguera, llamadas le informaban uno a uno a sus 6 hijos la trágica desaparición de la Cacica, ultimada por orden del Secretariado de las Farc, luego de 5 días de un secuestro perpetrado, por el frente 59 de las Farc. Son 13 años en los que parece que el tiempo se hubiera detenido, 13 años en los que el dolor de la ausencia permanece intacto.
Consuelo era el imán que mantenía a sus hijos, hermanos y familiares unidos, sus opiniones eran necesarias para tomar cualquier decisión, su visto bueno era fundamental, sin titubear Rodolfo y Andrés concuerdan en que aun extrañan su presencia y su guía constante.
Pero quien más perdió con el asesinato de Consuelo perpetrado en la zona de La Nevadita, en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, fue la comunidad vulnerable, afirma su hijo Andrés quien hoy retomo sus banderas en Radio Guatapurí, ella era una líder cívica que denunciaba con valor los atropellos y la corrupción en su espacio la “Cacica comenta”.
Aunque la reina del festival, como la llamaba Diomedes Díaz dejo los cimientos o la vía férrea por la cual debía transitar la locomotora del Festival Vallenato, el evento, la fundación, el folclor, también han sentido estos 13 años de ausencia, de la mujer que hizo realidad el sueño que tenía que la música de Francisco el Hombre traspasara fronteras.
En plenos diálogos de Paz del gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc en la Habana Cuba, los hijos de la Cacica creen profundamente en las intenciones de poner fin a la guerra, sin embargo tienen dudas en la voluntad de paz del grupo armado.
Andrés uno de los hijos menores de Consuelo afirma que en su corazón perdono a Omar Antonio Castrillón Luque alias ‘César’, Cecil Alfonso Rodríguez Sánchez ‘Amauri’ y Samuel Arias Galvis el ‘Tigre’ quienes no supieron el valor moral e intelectual de la mujer que tenían plagiada, sin embargo a los autores intelectuales los miembros del secretariado de las Farc ellos no tienen perdón.
Por su eterno descanso, sus hijos, ofrecieron una misa en la iglesia La Concepción, esa que ella visito incansablemente, la misma que está ubicada a un costado de la Plaza que ella tanto amo.