Nevis lloraba desconsoladamente, a pocos metros de la tumba de su hijo. Al tiempo, a Miguel se le quebraba la voz cuando contaba detalles de lo sucedido. La misma impotencia sentía Joaquín Guillén, amigo personal de Diomedes Díaz.
Los turistas que ocasionalmente llegan a visitar las tumbas de Diomedes y Kaleth en el cementerio Jardines del Ecce Homo, también se extrañaron por los daños.
Todos estaban dolidos porque un hombre, aparentemente con problemas mentales, ingresó al cementerio y destruyó más de 20 tumbas, entre ellas la de Kaleth Morales Troya, lo que obligó a sus padre, Miguel y Nevis y a sus hermanos, Keiner y Kanner, a llegar hasta el camposanto y comprobar lo que le habían dicho por teléfono.
Morales se lamentó del daño causado por el hombre, pero lo más triste para él fue que destruyeron el homenaje a Kaleth representado en la tumba y la poca atención de los celadores del cementerio para evitar el ingreso del intruso.
Miguel Morales y Nevis Troya realizaron una fuerte reclamación a las directivas del Cementerio pero no encontraron eco. RPT Noticias intentó contactar a la gerente de Jardines del Ecce Homo pero dijo que no podía atender a los periodistas.
