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Los ‘monazos’ por unos kilos de hierro

Por Yohomar navarro Cujia

Desde el pasado 23 de septiembre cuando las maquinas iniciaron la demolición de la vieja estructura de la antigua zona de carreteras, donde se construirá el Centro Cultural de la Música Vallenata, un número incalculable de personas llegaron allí para sacar, a punta de monas, el hierro de las columnas derribadas.

Con el pasar de los días la cantidad ha ido mermando. Son pocos los que quedan, además el trabajo no es sencillo, hay que soportar la alta temperatura, el sol agobiante, el manantial de sudor que corre por el cuerpo y con mucha fuerza sacar los mejores golpes para demoler los ladrillos que se resisten a ceder.

Leonardo Herrera de 27 años y David Rangel son dos hombres residentes en el barrio el paraíso, sobre la margen derecha. Ellos están acostumbrados a estas fuertes e intensas jornadas de trabajo, siempre han estado ganándose la vida en obras de construcción, por eso no se intimidan, con su herramienta al hombro, una carretilla,  y una mochila llegan alrededor de las siete de la mañana y parten un poco después de mediodía.

Ambos concuerdan en que no hay otra fuente de trabajo, son pocas las oportunidades que tienen, por eso se arriesgan diariamente a sacar el hierro, sin utilizar las mínimas medidas de protección.

David Rangel recuerda que alguien le dijo que hay le regalaban el hierro, solo tenían que sacarlo.

La jornada de trabajo finaliza con 20 mil pesos, muy poco para el esfuerzo que realizan y las energías que invierten, pensaría usted, es que el kilo de hierro cuesta 400 pesos, entonces significa que tienen que sacar por lo menos 50 kilos, para hacerse ese dinero que les alcanza para el sustento diario.

En su tarea de caminar todo el predio una y otra vez para encontrar el preciado tesoro o mejor una varilla, solo los respalda un termo con agua de panela que les suministra la energía necesaria para aguantar la extenuante jornada.

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