Nos más disturbios en la ciudad. Hay otras formas de protestar

Ante la ratificación por parte de Fredys Socarrás Reales, del decreto expedido por la alcaldía que restringe la circulación de las motocicletas, el inconformismo se plasmó en las protestas salidas de contexto de un grupo de motociclistas, especialmente en el barrio La Nevada, al noroccidente de la ciudad, infiltrados, además, por vándalos que obligaron a los habitantes de la zona y a los comerciantes, a recogerse en sus hogares y cerrar sus negocios.

En sus argumentos para mantener la medida, el alcalde asegura que se hace perentorio garantizar el futuro de la ciudad; ofrecer soluciones a corto y mediano plazo y fomentar el uso del transporte legal a través de los buses y busetas, para hacer la transición al Sistema estratégico de Transporte público de Valledupar.

Los voceros de los mototaxistas anunciaron demandar el decreto por su inconstitucionalidad y por violar derechos fundamentales.

Pero, frente a una decisión oficial, que busca regular una actividad en la ciudad, no se puede responder con violencia, tal como lo hicieron varios motociclistas o vándalos disfrazados de mototaxistas que aprovecharon las protestas para hacer daño.

Pero, también, los excesos de la Fuerza Pública, en su afán de controlar una situación se les fue la mano y agredieron a personas que nada tenían que ver con las protestas, como a los periodistas que hacían la cobertura informativa

Es necesario que tanto los motociclistas, los mototaxistas y la comunidad en general eviten tomar acciones de hecho para reclamar una decisión oficial porque existen otros caminos con los cuales se pueden tumbar decisiones de los administradores municipales, como las demandas de los actos administrativos, y este decreto lo es.

Ninguna protesta en Valledupar ha logrado tumbar un decreto, pero sí generar un caos que afecta, finalmente, a la misma población. Entonces, el camino está expedito para demandar el decreto ante los jueces y dejar de alentar la hoguera de las protestas porque, al final, quien pierde es la misma ciudadanía.