Setenta y ocho años de historia quedarán reducidos a un montón de hierros plateados, tirados a un lado de la carretera, tras iniciarse el proceso de desmontaje del Puente Salguero, el mismo que inmortalizó en sus cantos el maestro Rafael Escalona.
Por disposición del Invías, una empresa contratista realiza las labores de desmonte del puente emblemático del río Cesar, el cual podría ser utilizado en otro lugar, pero que aún no ha sido definido por la entidad estatal. Mientras tanto, con máquinas van bajando la pesada estructura hasta el punto que el puente desaparezca totalmente.
Quienes pasan por la carretera, gritan, a lo lejos, que se están robando el puente, en una clara muestra de la molestia por estar desmontándolo, así lo refieren los obreros.
Desde la cima de la estructura, un hombre paisa, curtido en el desmonte de puentes metálicos, nos contó el proceso para evitar que las piezas se dañen.
Mientras ellos van taladrando con calor, avivado con acetileno y nitrógeno, cada uno de los viejos amarres del puente, por debajo, inclemente, casi moribundo, pasa el río Cesar sin la fuerza de aquella creciente a la que un día cantó Rafael Escalona.
Desmontar el puente Salguero cuesta un poco menos de 400 millones de pesos, un valor casi irrisorio para todo lo que vale para la memoria histórica del Cesar.