Las piedras dominan el panorama del río Guatapurí, en el balneario Hurtado, mostrando la peor cara del río durante la temporada seca de este año. Aunque mirarlo da tristeza, los visitantes se disfrutan las aguas cristalinas que bajan lentamente, llevando consigo toda la leyenda aquella de que quien se baña allí se queda en la ciudad.
Los turistas provienen de diferentes partes de Colombia. Los bogotanos son los que más visitan el río Guatapurí.
Los vendedores también aprovechan los días santos para ofrecer sus productos y servicios. Con el producido durante el día, logran sostener a sus familias.
Es verano y el río está lánguido, esperando que comiencen las lluvias para poder recuperar su vigor y para que desaparezcan las piedras que se muestran como blanquecinos dientes y que deberían llamar la atención de las autoridades ambientales para que se tomen los correctivos del caso.