Por: @UbaldoAnayaF
Los dos partidos tradicionales de Colombia, que en un momento de la historia crearon el Frente Nacional para intercalarse la presidencia de la república, viven una verdadera crisis política en el Cesar, especialmente en Valledupar.
Los liberales y conservadores atraviesan por uno de sus momentos más críticos, generado por una fuerte guerra intestina entre sus dirigentes, al punto que ya no piensan como partido sino como personas.
Los liberales se habían dividido antes cuando los Fernández asumieron la Dirección Liberal del Cesar, junto a Óscar Guerra y ‘El Cota’ Murillo. División que se acentuó cuando las directivas nacionales de la colectividad roja le entregaron el aval a Arturo Calderón Rivadeneira como su candidato oficial a la Gobernación del Cesar, “pasando por encima de las decisiones locales”, según dijeron Fernández y Guerra, lo que ocasionó que Andrés Arturo Fernández desmontara su candidatura liberal a la alcaldía de Valledupar y saliese en busca de nuevos partidos.
Entra entrevista de Andrés Arturo donde dice que no está de acuerdo
Pero ya, regresando de Bogotá con aval en mano, Arturo Calderón Rivadeneira había solicitado a los Fernández que le devolvieran el apoyo que él en el pasado les había brindado.
Al tiempo, Óscar Guerra Bonilla, llamó a Calderón “cucarachero” porque, tal como lo hace el pájaro, ha ido de partido en partido buscando los avales.
Así las cosas, tal parece que no habrá unidad liberal en el Cesar y cada dirigente montará su ‘tolda’ aparte para encarar las elecciones de octubre.
Por su parte, en las toldas conservadoras, tampoco existe la famosa unidad de la que hablan muchos, porque el congresista Cuello, quien tiene la credencial y, por tanto, es el jefe natural del Partido en el Cesar, anda por sus caminos y, los otros conservadores, liderados por el excongresista Campo, ya escogieron precandidato para buscar el aval y llevar su aspiración a la alcaldía de Valledupar.
Sin embargo, Alfredo Cuello Baute, tiene sus intereses puestos en Augusto Ramírez Uhía, para la alcaldía de Valledupar y así lo ha manifestado abiertamente, aunque, de concretarse el candidato oficial del conservatismo en Valledupar, ese apoyo podría traerle más de un problema porque deberá, por estatutos, respaldar dicho candidato.
Y es allí donde José Alejandro Fuentes Rodado, quien actualmente busca el aval, la tiene cuesta arriba porque no será fácil que las directivas nacionales lo unjan como aspirante conservador a sabiendas de que el congresista no lo apoya. Para Juan Manuel Campo, ese es el reto que ellos tienen.
Todo indica que las diferencias entre Juan Manuel Campo, quien lidera una de las alas conservadoras en el Cesar y Alfredo Cuello Baute, quien tiene la credencial del partido, son irreconciliables, lo que hace más interesante el debate azul en el Cesar, para saber quién puede mostrar el poder en las urnas, tal como ocurre con los liberales, en donde los Fernández y Guerra no se quieren ni ver con los Calderón y compañía.
Habrá que esperar hasta el 25 de octubre, para saber quién tiene la razón. O antes, sí es que se ponen de acuerdo, “porque en política lo único cierto es lo que ocurrió ayer”, como en su momento dijo el exconcejal y exdiputado Pedro Jiménez Peroza.