En Cámara Ardiente, en el auditorio de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, permanece el féretro con el cuerpo de Crispín Villazón de Armas, el ilustre cesarense que fue ministro del trabajo, embajador en Bolivia, congresista, líder cafetero, alcalde y concejal de Valledupar, entre otros cargos.
Crispín Villazón lo recordará la historia como el joven que promovió las marchas estudiantiles en Colombia que sirvieron de combustible para acabar con la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y la posterior creación del Frente Nacional.
Para el gobernador del Cesar Luis Alberto Monsalvo, “con la muerte de Crispín Villazón de Armas, germina un inmortal” y así los plasmaron en el gran aviso que ilustra el auditorio de la biblioteca departamental.
Crispín Villazón fue un gran defensor de los caficultores de Colombia y hasta el día de su muerte, el jueves 4 de junio, hizo parte de la junta directiva de la Federación Nacional de Cafeteros. A Villazón se le debe la frase aquella de que “la Costa también es café”.
El alcalde de Pueblo Bello, Javier Landazábal, reconoció en Crispín Villazón al hombre que le dio un gran impulso a la caficultura regional y al desarrollo económico y social del Cesar.
Así como llegan los amigos y familiares a acompañar a la familia Villazón Aponte, también las flores mortuorias enviadas desde distintos sectores de la región para exaltar la memoria del gran cesarense.