Por Wendy Peralta
Una investigación por presunto maltrato iniciaron las autoridades en contra de Gregoria Erazo Morales, la madre de la niña de 7 años que fue raptada el pasado sábado en zona rural de Valledupar y rescatada el martes en San Gil, Santander; el comportamiento silencio y retraído de la pequeña, sumado a que su progenitora manifestó su deseo de no seguir con la custodia, fueron las principales bases de la indagación.
La niña quedó bajo la protección transitoria del ICBF por el presunto maltrato que habría sufrido en su hogar, mientras que el señalado de haberla raptado fue presentado ante un juez de control de garantías, ante el cual no aceptó los cargos. Sin embargo, fue enviado a la Cárcel Judicial de Valledupar, en el marco del proceso que iniciaron en su contra.
Según publicó Vanguardia.com, el comandante del Gaula de la Policía en Santander, coronel Óscar Libardo Roncancio, indicó que la madre de la niña pensaba entregarle la custodia al padre, argumentando que vive con otro señor, con el que tiene dos hijos.
Vanguardia.com indicó que desde el mismo día en que se produjo el reencuentro entre madre e hija, en las instalaciones del comando de la Policía de Santander, quedó evidenciado el trato frío y distante que la niña expresó hacia su mamá.
En este sentido, las autoridades pidieron la intervención del ICBF para que profundizara en la relación familiar de la niña y establecer así si ha sido víctima de maltrato físico o sicológico. Dicho proceso se encuentra en etapa de indagación, dado que la menor está siendo tratada por sicólogos, para profundizar en su comportamiento.
Según el Comandante del Gaula de la Policía en Santander, tras enterarse del secuestro, el padre de la pequeña pidió asumir su cuidado. No obstante, ella seguirá bajo la protección del ICBF, mientras avanza la investigación.
