En la capilla de la Escuela Militar de Cadetes, General José María Córdova, fueron despedidos siete de los 11 militares de la Fuerza Aérea Colombiana que fallecieron este viernes en zona rural de Codazzi, Cesar, al precipitarse el avión donde se transportaban. Los cuatro uniformados restantes fueron trasladados a sus lugares de origen donde les realizaron un acto solemne.
En la ceremonia religiosa estuvieron presentes el ministro de Defensa Nacional, el alto mando de las Fuerzas Militares y de la Policía, en unión a familiares y amigos. Las palabras de monseñor Fabio Suescún Mutis, obispo castrense de Colombia, fueron esperanzadoras, en medio del dolor que embarga a las Fuerzas Armadas.
De igual forma, el comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, general Carlos Bueno, animó a los uniformados a seguir adelante.
«Por eso duele tanto este adiós, porque despedimos héroes y patriotas que sólo pueden ser dignamente honrados si damos continuidad a su tarea, si su esfuerzo y su sacrificio es perpetuado por quienes, sin jamás olvidarlos, sabrán sobreponerse al dolor de su ausencia y continuarán con su labor trabajando por la paz…»
«Honor a quien honor merece y paz en sus tumbas, ¡mis valientes Guerreros del Aire!”, finalizó el comandante de aire.
El sepelio fue restringido a los medios de comunicación, por petición de la familia.
