Por Jaime Bonet
Los resultados de competitividad departamental del 2014 que publicó el Consejo Privado de Competitividad (CPC) no son muy positivos para los siete departamentos continentales del Caribe colombiano. Cinco de ellos, Cesar, Sucre, Magdalena, Córdoba y La Guajira, se ubicaron en las últimas posiciones entre los 22 territorios contemplados en la muestra. Más allá de estar en la cola de competitividad preocupan las distancias entre la primera posición, Bogotá, y los departamentos costeños. Esta brecha indica que la región tiene mucho por hacer en cuanto a competitividad si quiere posicionarse como un territorio líder del desarrollo del país.
El Índice Departamental de Competitividad (IDC) es estimado a partir de 90 variables agrupadas en 10 pilares y sintetizadas en tres factores: condiciones básicas, eficiencia y sofisticación e innovación. De esta manera, los departamentos pueden identificar debilidades y fortalezas, así como diseñar las estrategias requeridas para mejorar.
Una mirada a los resultados señala que los dos factores más débiles en las economías del Caribe son la eficiencia y la sofisticación e innovación. En el primer factor el IDC del departamento caribeño mejor posicionado, Atlántico, es de aproximadamente la mitad del alcanzado por la capital del país, mientras que el indicador del territorio costeño en la peor posición, Sucre, llega a ser la cuarta parte del de Bogotá. Una brecha menor para el Atlántico y mayor para Sucre se observa en el segundo factor considerado, donde estas entidades territoriales repiten las posiciones dentro de las economías de la región.
Al entrar en el detalle de los pilares que contempla cada uno de los factores que conforman el IDC, se detectan aquellos en los que cada departamento debe trabajar para mejorar su competitividad. En general, se encuentra que la región debe fortalecer la infraestructura, la educación básica y media, la educación superior y capacitación, y la innovación y dinámica empresarial.
Existen algunos casos que son muy críticos y que necesitan acciones inmediatas. Uno de ellos es el pilar de educación básica y media en La Guajira, el cual, en una escala de 0 a 10, alcanza un puntaje de 0,96. Algo similar ocurre con educación superior y capacitación en La Guajira (0,83), Sucre (1,22) y Cesar (1,35). Estas tres entidades territoriales vuelven a registrar valores mínimos en el pilar de innovación y dinámica empresarial: La Guajira (0,20), Sucre (0,52) y Cesar (0,68).
Estas son áreas que tradicionalmente son señaladas como débiles en las economías del Caribe y donde, a pesar de algunos esfuerzos, no se ha logrado avanzar mucho. En la actualidad existe una ventana de oportunidades a partir de los recursos del sistema general de regalías, que no tiene restricciones sectoriales y que además cuenta con un fondo de ciencia y tecnología. Diseñar adecuadamente y ejecutar oportunamente los proyectos que se requieren es el mayor reto que enfrentan las autoridades del Caribe.