Sucedió tal y como lo presumían los habitantes del barrio Villa Haydith, en el sur de Valledupar. Los disparos que la noche del martes escucharon provenientes de una finca aledaña, sí habían cobrado una vida.
Intranquilos por saber qué había sucedido, iniciaron la mañana de este miércoles un recorrido por el lugar. Algunos en motocicletas y otros a pie abrieron camino en la abundante maleza con la compañía de agentes de la Policía y los periodistas de diversos medios de comunicación, a quienes habían alertado sobre el posible crimen.
Fue una búsqueda angustiante. Un niño informó sobre el hallazgo del cuerpo, se devolvió a avisarles a los adultos y cuando quiso guiarlos, perdió la ubicación del cadáver. El testimonio del menor confirmó las dudas de la comunidad que no dudó en continuar la búsqueda.
Minutos más tarde y bajo una alta temperatura, hallaron el cadáver de Lucas Augusto Rumbo Valdés, de 38 años, en una zona despejada. Yacía a lado izquierdo de la entrada al predio, tendido boca arriba con los pies cruzados, en pantaloneta y sin suéter.
El cuerpo presentaba dos impactos de bala en el tórax y de acuerdo al reporte preliminar de la Policía, habrían sido propinados por una pistola. La víctima no portaba documentos de identidad, pero por residir en el barrio aledaño, fue identificado por sus vecinos.
Lucas Augusto Rumbo Valdés, no tenía problemas con nadie, según aseguró su compañera sentimental. Era propietario de una tienda cercana y la última vez que fue visto con vida por sus familiares fue el martes a las 6:00 de la tarde cuando salió con la intención de ingerir licor. Según la Policía, el hombre era desmovilizado del bloque norte de las AUC, y era oriundo de San Juan del Cesar, La Guajira. Aún no determinan las causas del crimen.
Por: Wendy Peralta
