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Esta es la tragedia de un ebanista arrollado por un conductor borracho

Por: Wendy Peralta

Contra todos los pronósticos médicos, el ebanista Aristóteles Nicolás Batista Maestre, de 62 años, sobrevivió a los traumas padecidos al ser arrollado por un automóvil que presuntamente era conducido bajo los efectos del alcohol.

Por las fracturas en piernas y columna vertebral, la reconstrucción de su hígado y el compromiso de varios órganos vitales, debió ser sometido a ocho cirugías en la clínica Erasmo de Valledupar y en un centro asistencial de Bucaramanga, donde completó dos meses y medio de hospitalización.

Su vida se transformó. De pulir madera y construir desde mesas, hasta armarios y juegos de cuartos, pasó a estar postrado en una silla de ruedas, por cuenta de las graves lesiones en la médula espinal que lo dejaron parapléjico.

Nada es igual desde aquel 25 de mayo de 2015, que fue embestido de frente por un automóvil en la carrera 16 con calle 24 del barrio Doce de Octubre de Valledupar, cuyo conductor era Carlos Enrique Guerra Surmay, docente de inglés de la Universidad Popular del Cesar, quien enfrenta desde su casa un proceso judicial por el delito de homicidio en grado de tentativa a título de dolo eventual.

Tras el accidente, el ebanista Aristóteles Nicolás Batista Maestre asegura que no ha tenido comunicación con el conductor, pues el enlace es una tía del hombre que está pendiente de la recuperación.

Su condición de parapléjico le impide trabajar o al menos volver a su oficio de ebanista. Tiene cinco hijos por alimentar y una pequeña de 24 años con discapacidad que requiere el cuidado permanente de su mamá, razón por la que mujer con dos enfermos en casa no puede salir a trabajar.

A esto se suma el hecho de que el ebanista Aristóteles reside en una vivienda familiar y necesita un techo para trasladarse con su familia. En medio de su impotencia, hoy clama la ayuda de los vallenatos de buen corazón para que le aporten alimentos pues depende de la caridad de sus vecinos. También hace un llamado a los entes gubernamentales u organizaciones sin ánimo de lucro que lo ayuden a gestionar una vivienda.

Asegura que su deseo es trabajar y confía en que a través del SENA realizará un curso de manualidades, que a futuro le permita satisfacer las necesidades de su hogar.

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