Por Ubaldo Anaya Flórez
Corpocesar comenzó a dar aplicabilidad a una resolución por medio de la cual regulará en un 50% las concesiones de agua privadas que existen en los ríos del departamento y del 20% para las concesiones autorizadas a los acueductos municipales y corregimentales.
Recientemente, Corpocesar realizó un estudio para conocer el “estado actual de la oferta y demanda del recurso hídrico en el departamento del Cesar”, encontrando que varios de los ríos están en su peor momento, a raíz de la fuerte sequía, generando una disminución alarmante en el nivel de sus cauces.
El informe indica que el río con mayor afectación por el Fenómeno de El Niño es el Río de Oro, en el municipio del mismo nombre, el cual registra actualmente un caudal de 19.8 litros por segundo, (l/s), cuando su cauce normal es de 75 l/s, lo que significa una disminución en su cauce de un 86%.
El segundo río más crítico en el Cesar, por la sequía es el Chiriaimo, en el municipio de La Paz, cuyo cauce ofrece 262 l/s, siendo que su cauce normal es de 1.800 l/s, registrando una disminución del 85%.
La misma situación se registra en el municipio de San Diego con el río Chiriaimo, cuyo cauce normal es de 1.800 l/s y registra actualmente una disminución del 85%.
En cuarto lugar, está el río Sororia, en el municipio de La Jagua de Ibirico, cuyo cauce actual registra un caudal de 273 l/s, cuando lo normal es de 1.445 l/s, registrando una disminución del 81%.
La quebrada San Pedro, en Curumaní, ocupa el quinto lugar como la corriente de agua del Cesar más afectada por la sequía, registrando un cauce en estos momentos de 98 l/s cuando en temporada normal es de 465 l/s, lo que significa una disminución en su corriente de un 78%.
El río Magiriaimo, en Agustín Codazzi, se ubica en la sexta posición, con una diminución de su caudal del 77%, pasando de 2.900 l/s en su mejor momento, a una corriente actual de 646 l/s.
La séptima posición es para la quebrada Singararé, en Pelaya, cuyo caudal ahora es de 119 l/s, cuando en temporada normal es de 435 l/s, con una disminución del 72%.
El octavo lugar entre los ríos y quebradas más afectados por la sequía en el Cesar, según el estudio de Corpocesar, son los ríos Maracas y Socomba, en Becerril, que pasaron de tener una corriente de 2.820 l/s a un caudal de 863 litros por segundo, con una disminución del 69%.
La novena posición la ocupa el río Manaure, del municipio de Manaure Balcón del Cesar, con una disminución en su caudal del 65%, pasando de un caudal de 600 l/s a 208 l/s.
En el décimo puesto, está el río San Alberto del Espíritu Santo, del municipio de San Alberto, en el sur del Cesar, que registra actualmente un caudal de 2.751 l/s, cuando su corriente normal es de 7.688 l/s, con una disminución del 64%.
El río Ariguanicito, en El Copey, ocupa el puesto 11, con una disminución de su caudal en un 64% pasando de una corriente de 350 l/s a 124 l/s.
En el puesto 12 se ubica la quebrada Buturama, de Aguachica, con una producción actual de 224 l/s, con una disminución de un 63%, frente a su caudal normal de 606 l/s.
La quebrada Cundina de González, está en el puesto 13 con una disminución del 60%, pasando de 106 l/s a 42 l/s actualmente.
El río Guatapurí, en Valledupar, registra su nivel más bajo en los últimos años, pasando de una producción de agua de 11.260 l/s a 4.697 l/s, registrando una disminución del 58% y ubicándose en el puesto 14 de los ríos más afectados del Cesar.
Emdupar es el principal concesionario de aguas del río Guatapurí, con una captación de 1.920 l/s, cuando está autorizado para captar 1.800 l/s.
Para entrar a regular las captaciones de agua de acueductos municipales y corregimentales, además de las concesiones privadas para batallones militares o agricultores, Corpocesar inició este 11 de febrero, una campaña de reducción de las captaciones en un 50% para las concesiones privadas y de un 20% para los acueductos, con el fin de garantizar el normal suministro de agua a los consumidores.