Por: Ubaldo Anaya
Para la secretaria de gobierno municipal de Valledupar, Sandra Cujia Mora, a Corpocesar le ha faltado dientes para hacer un verdadero control al desastre ambiental que está viviendo el río Guatapurí, especialmente en las cuencas alta y media, donde se generan las mayores afectaciones a la corriente de agua que surte al acueducto municipal de la capital del Cesar.
La funcionaria municipal aseguró que decir que Corpocesar ha sido blandengue frente a la problemática del Guatapurí, sería irrespetar, pero se requiere una mayor acción de la Corporación que tiene bajo su control el sistema ambiental del departamento.
Frente a las acciones que ha iniciado Corpocesar para controlar las concesiones de agua, Cujia Mora enfatizó que es muy importante el despertar de la Corporación, porque al río hay que defenderlo para evitar que se acabe su fuente hídrica.
La secretaria de gobierno municipal le recomendó al director de Corpocesar que haga un seguimiento diario de la situación del río y para ello se debe crear un Grupo de Reacción Ambiental Inmediata, para poder controlar a los propietarios de las concesiones que no acatan las disposiciones de la Corporación y ponen en riesgo la continuidad del agua para toda la comunidad.
La semana anterior, Corpocesar inició el proceso de aplicación de una resolución que determinó cerrar hasta en un 60% los cauces de las concesiones para ponerse a tono con la realidad que hoy afrontan las corrientes de agua por la fuerte sequía.
Recientemente, RPT Noticias mostró la cruda realidad que vive el río Guatapurí, en el sector del balneario hurtado, en donde prácticamente lo que ha quedado es una corriente de piedras; sin embargo, no son solo las concesiones de agua las que afectan al río, también la incultura de muchos ciudadanos que toman el balneario como botadero de basuras cada vez que van al río y el fenómeno de El Niño, que está en su máxima expresión y no ha permitido lluvias en la región.
Salvar el río Guatapurí debe ser un proceso conjunto entre las autoridades ambientales y administrativas, los ambientalistas de la región, los indígenas, la empresa Emdupar, los productores y la misma comunidad, que finalmente es la que mayormente afecta al río al no cuidar su corriente.