El centro histórico de Valledupar, con sus callejones, sus calles y las dos iglesias, se convierte en esta semana santa en uno de los lugares más visitados por los turistas que vienen a la ciudad en plan de descanso, recreación o turismo religioso
La carrera séptima muestra sus viejas casonas, algunas de ellas, abandonadas,
Y la Iglesia catedral El Rosario, uno de los lugares religiosos predilectos por los novios para celebrar sus matrimonios católicos
La calle 15, entre carreras sexta y séptima, nos invita a llegar a la plaza Alfonso López. Por allí, circula gran parte de la gente que llega a Valledupar y desea conocer más del centro histórico.
Al llegar a la esquina de la carreta sexta con calle 15, aparece en su esplendor la plaza Alfonso López, la sedes de la UDES Valledupar y las casas coloniales
Un poco más al oriente, están el palacio de justicia, antigua sede de Telecom. La iglesia la Concepción en todo su esplendor. Y la plaza Alfonso López, con todo su encanto. Como el monumento a la revolución en marcha, O la casa de los Pavajeau.
Hacia el norte de la plaza, está la carrera quinta, una hermosa calle adornada con viejas casonas que tienen balcones y puertas antiguas que hacen de este pasaje un escenario de postal
A lo lejos, se observa el aporte español a la construcción del centro histórico
Luego, un poco hacia el occidente, entre carreras sexta y séptima están las casitas de bahareque, dos viejas construcciones que recuerdan al viejo Valledupar
Por allí, se ingresa a otro de los callejones de Valledupar, en donde se conservan viejas casas de barro, guardando toda la historia del Cañaguate, el tradicional barrio vallenato.
Cada paso que se da en el centro histórico, nos trae la nostalgia de tiempos idos y el recuerdo de padres y abuelos que un día recorrieron esas viejas calles en donde construyeron amores y desamores, tristezas y alegrías y toda la riqueza histórica de nuestro querido Valledupar.