
La violencia, mal que azota al país. Si, al país. No es únicamente a Valledupar la ciudad que vive su peor momento en materia de seguridad, pues la inseguridad hoy, es dueña de la ciudad entera; los vallenatos vivimos incómodos, nerviosos, pensando que «los de la moto» se van a bajar y con pistola en mano nos van a solicitar lo que entreguemos, el celular, prendas, dinero o cualquier cosa que portemos. Y si nos va bien nos dejan vivos y los delincuentes siguen su camino, orondos como Pedro por su casa, porque sencillamente no hay autoridad que los controle. Mientras esto ocurre, quienes deben estar atentos a la seguridad de los ciudadanos, se dedican a chatear a través de sus modernos celulares demostrando con eso, que trabajan en esta gran Institución solo por ganarse un sueldo y no por cumplir su juramento de propender por la seguridad de los colombianos.
Valledupar “ya no es el valle, ese que conocí aquel día, cuando en el Loperena, yo comencé a vivir”. Y es que no hace falta que el Gago de Oro Emiliano Zuleta Díaz, sacrifique sus manos, lo más lindo que él tiene para poder vivir, para que cese la violencia en Valledupar. Y si tomamos como referencia ésta canción, son varios los años que vinimos sufriendo por la violencia, porque ésta canción no fue inspirada en la violencia de hoy día. Sino que fue presentada al público vallenato en el año 1997 prueba que esta situación no es nueva; lo que se necesitan son medidas verdaderas que propendan por un mejor vivir. Esto no es un problema solo de la actual administración, sino que es un problema de muchos años atrás. ¡Es por esta razón que debemos decir BASTA YA! que se vaya la violencia del Valle. No quiere decir esto, que me convierta en un chaleco hecho con blindaje para defender al alcalde actual, pues él más que nadie tiene conocimiento pleno de la situación incontrolable de inseguridad de Valledupar que lo vio nacer, como también, que es el jefe inmediato de la policía en esta capital.
Menos chateo y más patrullaje en los sectores de vulnerabilidad, donde las autoridades no ingresan. No podemos explicar el motivo por el cual no lo hacen, pues son ellos los directos señalados para responder el interrogante. Pero mientras la delincuencia se organiza en éstos sectores, no es raro ver a los uniformados en las avenidas principales persiguiendo motociclistas en horas pico, cuando quienes laboran en las diferentes empresas de la ciudad, salen a reposar y tomar sus alimentos. ¿Se le podría llamar a esto seguridad ciudadana?
Que el alcalde se tome fotos o no es decisión de él. Está en una edad en la cual las personas hacen todo lo posible por mostrarse a través de las redes sociales, que son el boom del momento en materia de publicidad. Que le dé o no resultado lo tiene que demostrar en sus respectivas rendiciones de cuentas, cuando les diga a sus conciudadanos qué ha hecho durante el tiempo que ha gobernado a Valledupar. En lo particular, cada vez que puedo, hago fotos de mis actividades y las llevo a las redes sociales. No soy un duro, pero muchos amigos, por lo menos le dan «me gusta» y eso satisface.
Muchísimo tiempo atrás en el año 1989, la situación de inseguridad también estuvo de manifiesto en el país, e inspiro a un grande de la composición vallenata, al «Flaco de oro» Gustavo Gutiérrez, con la canción: «Que la violencia no llegue», que haya paz, no más odio en el mundo, que el amigo sea noble y sincero, no más sangre, miseria y dolor, que en el verso rime una flor y que la violencia no llegue. Lastimosamente ese clamor no ha sido escuchado por los violentos que se propusieron mantener intranquila a nuestra comunidad y se les está permitiendo que lo logren; pero el problema es más de fondo. Que la ciudad de los santos reyes viva hoy una crisis en esta materia. ¿Y porque más allá? sencillamente por la desigualdad social que impera en Colombia cada día avanza más. La corrupción es ama y señora en este país y son los compatriotas más pobres los que sufren sus consecuencias. Robos por doquier en las altas esferas y menos posibilidades para los de clases menos favorecidas. Y sin llegar a justificar esta situación pienso que los organismos de control deben dejar de ser permisivos y evitar que esta situación continúe.
“Valledupar ha crecido
y es una gran ciudad
y las casas de Bahareque
ya no existen lo sé,
hoy grandes ciudadelas
adornan la capital,
pero la inseguridad
mucho ha crecido también; hoy en día ya no se puede por las calles deambular
como anteriormente se hacía
dijo Emiliano en su canción; estoy de acuerdo con él, porque ya uno no vale
y por robarle un celular
matan a una persona hoy”
Así se expresó en su canción «Valledupar te quiero» Higo Alfonso Amaya Romero, hace un par de años para presentarse al Festival Vallenato e irónicamente estuvo a punto de perder la vida al recibir un disparo en un asalto en el cual le robaron el celular.
Esta es la radiografía de lo que ocurre en el Valle del Cacique Upar. Creemos que con una marcha solucionaremos el problema de la violencia que nos azota, no teniendo en cuenta que, hasta el momento, ninguna marcha ha podido si quiera disminuir los índices de crímenes o cualquier acto de inseguridad. Despido el texto con una pregunta, ¿Será que hoy el tiempo le da la razón al ex concejal Wilbert Jose Hinojoza Arias? Q.E.P.D cuando expresó en plena sesión del consejo de Valledupar que: “La justicia social no se conseguía marcando camisetas sino a punta de plomo”?