Por José Luis Bustos Reales
Esta columna la escribo hoy jueves, muy a pesar de que solo hasta el domingo en la noche aparecerá en la página. Y es así por varias razones. Me explico:
Mi último trino fue una invitación a la serenidad y me propongo no hacerme sentir en las redes hasta la publicación de este escrito porque ya veo que ningún sentido tiene seguir haciendo el inventario de la preocupante situación de seguridad que tenemos… ¿Qué sentido tiene que lo haga yo si de unas tres semanas para acá, los habitantes de la ciudad perdieron el miedo a reclamarle al ejecutivo y las redes ahora son un verdadero diluvio de protestas y críticas contra el alcalde: Unas respetuosas y otras no tanto, pero ese no es el punto…
En mi actividad profesional he trabajado en diversas oportunidades con Víctimas de la Violencia en Colombia, y al principio me sorprendía la agresividad con la que muchas de estas personas se dirigen a los funcionarios y contratistas del estado que -por lo menos en teoría- están allí para brindarles apoyo, pero poco a poco empecé a comprender que había una lógica perversa en ello: Mientras más miedo le tenían a sus victimarios, menos miedo le tienen al estado… ¿Empezamos a entender?
Lo que está sucediendo en el tejido social de la ciudad es ni más ni menos que eso: Mientras el ciudadano más le teme a los delincuentes, más osado se vuelve frente al estado, y quiérase o no en la ciudad el estado es el alcalde…
De modo que no planeo insistir en lo que ya es una redundancia en las redes y en las calles, que no estamos seguros en la ciudad es un hecho incontestable pero no quiere decir que no podamos hacer nada para retornar a nuestra antigua paz bucólica.
Así es.
El primero de enero de este año, el doctor Ramírez Uhía se convirtió en el alcalde de todos los habitantes de la ciudad, y hago hincapié en eso: No es el alcalde de los que le depositaron su voto. Es el alcalde de todos: pero eso no parece haber quedado muy claro entre quienes lo rodean, que además pareciera ser que tampoco han entendido que la campaña ya pasó… Esa enconada campaña terminó el mismo día de las elecciones porque nadie que yo recuerde ha salido a cuestionar el triunfo del alcalde electo…
Aquí se está confundiendo lo episódico con lo fundamental. Todos aceptamos el triunfo del alcalde y nadie le pide que gobierne con quienes no son sus amigos, pero como él es el alcalde, todos los habitantes tenemos el derecho de exigirle que se rodee bien y de gobernar la ciudad con sindéresis.
Puedo asegurar que los atracadores no le preguntan a nadie antes del asalto por quién votó en octubre pasado; aquí nos están violentando a todos pero también puedo decir que es muy triste que la respuesta de sus amigos más cercanos sea que ellos dicen lo que les parezca. Entonces, ¿A razón de qué el círculo más cercano al alcalde se ha dedicado a retar, amenazar -incluso con golpear- a quienes se quejan por las redes ante el mandatario?
A este alcalde no se le ha conocido por bravucón ni patán. Nunca.
Y salvo el caso del famoso grito al conductor de bus en las puertas de la alcaldía, que se podría entender como producto del nerviosismo y la falta de experiencia, repito, salvo ese aislado caso, se le conoce como todo un caballero…
Y sí. El alcalde parece ser que lo es.
Pero entonces, ¿por qué permite esa confusión de roles en su gabinete: Tiene un jurídico que como abogado ha resultado ser un gran community manager, aunque hay que decir que se le va la mano en agresividad -nada que no se pueda arreglar con unas jornadas de reflexión y oración- pero quien está a cargo de esa función (community manager) se pasa de calidad tanto en comentarios agresivos como en cantidad de trinos y mensajes al día…?
Desde luego que nadie es tan tonto como para creer que el alcalde está todo el día pegado a las redes… El jurídico Community Manager aclaró que el burgomaestre solo duerme tres horas al día, porque se levanta a las 4 am y se acuesta a las 12 de la noche trabajando… en eso también habría que repensar, porque un cerebro que no duerme adecuadamente tampoco produce a plenitud, como psicólogo clínico lo sé, y eso podría explicar muchas cosas.
¿Cómo es posible que el máximo contendor del alcalde en la campaña pasada el abogado Jaime González Mejía le dirija una respetuosa carta pública como simple ciudadano bajo su administración, en respuesta al argumento de sus asesores cuando protestan porque al alcalde solo lo critican pero nadie aporta, se ponga humildemente a su disposición para brindar sus ideas –No pidiéndole un puesto– y lo que reciba sea la agresiva tanda de respuestas que le dio uno de sus más allegados gerentes descentralizados? ¿Están centrados, pueden separar su centro de los demás?
¿Cómo es posible qué a los llamados de otro candidato, el señor Sergio Araújo, le respondan desde el despacho político de su administración que él sobra en la ciudad?
Todo esto va a quedar en la historia porque nunca antes las administraciones han estado tan vigiladas por los ciudadanos como hoy: Nadie escapa de internet, de los celulares, del chat…
El problema fundamental es la seguridad.
No se trata de que de repente empecemos a amarnos los unos a los otros, pero debe quedar claro que tampoco puede ser armarnos los unos contra los otros… Se debe hacer un alto en el camino, y ese alto debe empezar desde la cabeza y la cabeza es el alcalde y esa cabeza se nutre de lo que sus miembros le aporten… Yo no soy tan pretencioso, Ni más faltaba que esté esperando que el señor alcalde le dé un giro a su gabinete por el simple hecho de escribir lo que ni a él ni a sus amigos les gusta, porque después de todo, en su propias palabras, lo que yo soy es un Cadáver Invisible del que nadie se acordaría de no ser por esta columna…
Claro que no. Y como me dijo con muy poco respeto el director de un prestigioso medio local que equivocadamente creyó que le temo, cuando me negué a dar declaraciones en contra del alcalde porque consideré que era un contexto inadecuado ya que después de haberlo despachado con mucha generosidad en su emisora no accedí a hacerlo y ahora se perfila como no amigo: Le aclaro de una vez: No soy tan iluso como para ponerme de tú a tú con un alcalde… Pero él no puede ser tan iluso porque tampoco soy tan tonto como él cree. No le temo un átimo. Al fin y al cabo, lo que él y yo nos jugamos es la credibilidad, y lo único que yo heredo de mi madre es la educación que me dio, una educación: No una emisora propia en la que los méritos se pueden heredar… Espero pues una llamada generosa, no como las que acostumbra conmigo: Sin avisar y con la ventaja del micrófono. Le aseguro que resonaran por mí los muchos libros que leo siguiendo el buen ejemplo de mi mamá…
El mandatario más mediático que ha tenido la ciudad es el actual, sus amigos me siguen los pasos y saben bien que el crecimiento de los reclamos en las redes no es aritmético sino geométrico, un trino solitario que capte el sentir de la gente se convierte en un clamor exponencial a la velocidad de un click…
El señor alcalde profesa una religión que respeto profundamente. Si no estoy mal, el mesías de los evangelios en Mateo 9:5, Marcos 2:9 y Lucas 5:23, le dijo hace dos mil años a un muerto: ¡Levántate y anda!
No le pido que cambie de amigos, le pido como lo hacen todos los que me leen pero que no tienen columnas, que arregle su equipo, que comience a escuchar y que comprenda que la pelea es contra la delincuencia y no contra quienes no votaron por él…
Le pido en fin, que comprenda que este clamor que hay comenzó con un trino solitario y ahora es un alud incontenible y que la única respuesta inteligente que le cabe es que genere noticias buenas que me tapen la boca o mejor aún que me hagan hablar bien de su gestión porque a pesar de todos los pesares, sigo creyendo que tiene la capacidad y sabe el qué, solo le falta el cómo y el con quién…
Si algo está claro en este momento es que mientras más miedo le tiene Valledupar a la delincuencia, menos respeto siente por su alcalde y su círculo de bravucones de internet…
El alcalde debe meditar en esto, porque en el mundo de hoy para que un cadáver invisible resucite solo se requiere de un trino oportuno y acertado.
Los invito a mi twitter, a veces es divertido: @jlreales