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Opinión: Las orejas de Emdupar

Por Ubaldo Anaya Flórez

Las orejas de Emdupar. Definitivamente no quiero ser aguafiestas, pero el compromiso que acaba de asumir Emdupar, recibiendo la operación del Acueducto Regional del Sur, no será fácil de cumplir, porque la empresa ha demostrado durante su historia que es casi incompetente para prestar el servicio y para cobrar las facturas.

Si Emdupar ha mostrado su incapacidad para cobrar a usuarios que están a escasas cuadras de su sede, no me imagino como será hacer esa recaudación en lugares tan lejanos como Los Venados, Guaymaral, El Perro y Caracolí, en el sur de Valledupar; y El Vallito, en El Paso, localidades que recibirán el servicio de agua con el Acueducto Regional del Sur.

La inversión de esta obra supera los 10 mil millones de pesos, incluyendo interventoría, según  indicó el gobernador Francisco Ovalle Angarita, quien hizo la entrega formal al gerente de Emdupar, Armando Cuello Daza, de dicha operación.

Son mil 500 familias que se beneficiarán con esta obra pagada con recursos de regalías por el gobierno de Luis Alberto Monsalvo, pero que tuvo serios inconvenientes en su ejecución y retrasos protuberantes, al punto que se entregó muchos meses después de lo pactado inicialmente.

Emdupar procesa mensualmente un promedio de 4 millones 108 mil 272 metros cúbicos de agua, según las cifras de los primeros cinco meses de 2016 y factura, en promedio mensual, un millón 739 mil 691 metros cúbicos de agua, generando una pérdida promedio mensual de dos millones 368 mil 580 metros cúbicos de agua, lo que equivale al 57.65%, en promedio.

Según Emdupar, en 2015, las pérdidas de agua alcanzaron el 59,9%, lo que es verdaderamente catastrófico para una empresa que vive de la venta del líquido.

Reconoce Emdupar que “las pérdidas técnicas corresponden principalmente a fugas en los componentes de conducción y distribución de agua, filtraciones en los tanques de almacenamiento de agua y fugas en las conexiones domiciliarias”. Lo grave aquí es que no lo corrige.

A pesar de la gravedad de esa situación, Emdupar acepta que las pérdidas son su culpa y, en un informe el Concejo de Valledupar, el gerente Armando Cuello Daza afirma que “las pérdidas comerciales corresponden principalmente a inconvenientes asociados a la medición y facturación de los suscriptores del sistema”.

Esta administración creó en marzo la Oficina de Control de Pérdidas, con la que Emdupar busca frenar la fuga de agua que afecta sus finanzas.

Con este panorama tan crítico, que muestra lo poco eficiente que es Emdupar para manejar el negocio que ha monopolizado por años, no le veo futuro a la operación del Acueducto Regional del Sur, porque si no puede controlar la pérdida de agua en el casco urbano, en las propias narices del gerente y su gente, no me imagino como será en lugares tan lejanos y en donde los usuarios no pagarán más de cinco mil pesos mensuales por el servicio de  agua.

Es aquí cuando recuerdo a mi abuela, Feliciana Monterroza, una negra que vendía fritos en las fiestas de corraleja en los pueblos de las sabanas de Sucre y Córdoba, cuando le decía a mi abuelo picaflor: “no puedes con las orejas y estás buscando aretes”.

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