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La batalla que Ximena Becerra le ganó al cáncer

Ganarle la batalla al cáncer de seno, ese es uno de los máximos logros de la vida de Ximena Rosa Becerra Guerra, una joven periodista, alegre,  espontánea y  madre de dos hijos de 6 y 10 años. Ella no duda en afirmar que fue una experiencia difícil pero de la mano de Dios pudo lograr el objetivo: restablecer su salud.

El pasado 8 de agosto, hace 30 días fue sometida a una intervención quirúrgica en el Hospital San José de Bogotá, le practicaron una mastectomía simple, su recuperación exitosa es una clara  derrota para el cáncer de mama que le diagnosticaron el 10 de noviembre de 2015, al que logró sobreponerse gracias a su fe, espiritualidad y su actitud decidida.

Muy a pesar de su fortaleza mental los momentos difíciles no dejaron de presentarse, tratando de agobiarla y socavar su valentía.

Ximena de manera espontánea irradia belleza, ganas de vivir, su risa es contagiosa y su modo de hablar fluido, así, con toda naturalidad afirma que a pesar de las crisis que genera la enfermedad nunca descuido su aspecto físico y su vanidad.

Pocas han sido las pausas en su vida laboral, ahora es la asesora de comunicaciones de la Oficina de Cultura del Municipio. Por recomendación de su oncólogo Omar Hoyos continúo desempeñando de manera normal y regular sus funciones.

Ella está casada con el también periodista Oscar Martínez, apoyo fundamental para su recuperación al igual que su mamá, tías y demás familiares. El amor, la compañía y comprensión, dice, son claves para ganar la batalla.

En total fue sometida a ocho quimioterapias, tratamiento que no deja de ser doloroso, afirma, pero nunca olvido que el día de su diagnóstico tuvo un encuentro espiritual con Dios, se le manifestó el Espíritu Santo y le pidió que tuviera confianza que iba a ser sana.

Su vida se dividió en dos: un antes y un después de afrontar el cáncer de seno. Sus fuerzas, manifiesta, están renovadas y sus prioridades cambiaron.

Para cerrar el ciclo Ximena tendrá que someterse dentro de poco a radiologías, ira más segura que nunca, dice,  luego que le confirmaran la patología negativa de 13 ganglios, el tumor fue destruido por completo por las quimioterapias y no hay restos de residuos cancerígenos. Sin asomo de timidez declara que en adelante su vida será un testimonio para declarar que las promesas de Dios son fieles y verdaderas.

 

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