La historia de la Policía Metropolitana de Valledupar no es de ahora. Desde la época de Fredys Socarrás se viene hablando de ella.
En su momento se dijo que sería en el lote del antiguo Idema, donde está el elefante blanco del centro comercial La Granja.
Desde entonces, le han ‘mamado gallo a Valledupar’, tal como lo dijo el jueves el congresista conservador Alfredo Ape Cuello Baute.
En 2015, el ministro de defensa de entonces, Juan Carlos Pinzón Bueno, juró en Valledupar que existían los recursos para construir la Policía Metropolitana en 2016, que los recursos quedaban asegurados. Allí nuevamente todos se creyeron el cuento, incluyendo a Augusto Ramírez Uhía, que en ese momento era candidato.
Razón tiene Ape Cuello en decir que el director general de la Policía, general Jorge Hernando Nieto, quien ya vino a la ciudad a comprometerse con esa propuesta, “le está mamando gallo” a Valledupar con la Policía Metropolitana.
Ahora, en 2016, Augusto Ramírez Uhía ha presentado tres opciones de lote para construir la sede de la Policía Metropolitana y nada que le definen.
El primero fue un lote cerca de Nando Marín, que la Policía rechazó por falta de vías de acceso y logística institucional.
El segundo fue uno cerca de Mercabastos, pero tampoco le hicieron buena cara en la dirección general de la Policía.
Y el tercero, en la zona sur de Valledupar, cerca de Panamá y San Fernando, pero tampoco lo han aprobado.
Como se observa, razón tiene el alcalde al exigir a la dirección nacional de la Policía la definición de la Policía Metropolitana porque ya el gobernador Francisco Ovalle destino mil millones de pesos para los diseños de la sede.
Tatiana Cabello Flórez, la congresista de Centro Democrático por Bogotá, también se unió a las voces que reclaman más pie de fuerza policial para Valledupar. Ella lamentó que el director general de la Policía no viniera el jueves a Valledupar a debatir el tema de la inseguridad en la ciudad.
En Valledupar reconocen la labor que han realizado el coronel Diego Rosero y sus hombres de la Policía, pero que se requiere el apoyo de la dirección general para hacer frente a la ola delincuencial que empaña el nombre de Valledupar.
