Por Ubaldo Anaya Flórez
Foto: Archivo
Ni los sacerdotes se salvan de los delincuentes en Valledupar. A las 4:30 de la tarde de este jueves, dos sujetos, cada uno en su motocicleta, llegaron a la puerta de la iglesia de la Urbanización Ceiba Altagracia, en construcción, amenazaron con armas de fuego a tres personas, les robaron sus celulares y un bolso y se perdieron por las calles cercanas.
Las víctimas fueron el sacerdote Orlando Parra y sus dos hermanos, quienes quedaron mudos, producto del miedo, tras ver a los delincuentes con las armas que les apuntaban pidiendo los celulares y todo lo que tenían.
Dos días atrás, en la noche del martes, el sacerdote Heráclito Chaparro, de la Iglesia del barrio La Nevada, también fue víctima de los delincuentes. Esa noche, seis sujetos, en tres motocicletas, le robaron, mientras llegaba a la iglesia, sus celulares.
Él les dijo que era el padre de la iglesia y le contestaron: “tranquilo, Padre, lo sabemos”.
Un tercer caso delincuencial con sacerdotes de la iglesia católica ocurrió hace más de una semana, cuando unos hermanos católicos fueron víctimas de los delincuentes, mientras participaban en una reunión en la iglesia Reina de Paz del barrio Villalba, cuya parroquia está bajo la dirección del sacerdote Dioriam Danilo Rocha.
En esa ocasión, los rateros rompieron los vidrios de dos vehículos y extrajeron bolsos, computadores y otros elementos. Las víctimas se percataron del robo cuando salieron de la iglesia.
No sólo los sacerdotes han sido víctima de los delincuentes en Valledupar. También el médico Julio Pérez Pérez y el congresista Eloy Quintero Romero. Y eso sin contar con los cientos de ciudadanos que han sufrido el ataque de los delincuentes.
