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Opinión: El errante volvió a su pueblo bonito

Por: Alber José Castilla Romero
Haciendo realidad el último deseo del maestro Lorenzo Miguel Morales Herrera (Moralito) sus hijos, amigos y demás familiares trasladaron los restos mortales del protagonista de la gota fría a su natal Guacoche, tierra que lo viera nacer y que, en una de sus canciones declara como su pueblo bonito, canción que aún se encuentra inédita.

Poco antes de su muerte el juglar pidió que por favor lo sepultaran en el cementerio de su comunidad natal, tierra de alfareros, de tuna y cardón donde por su puesto, sus paisanos acogieron con beneplácito la decisión de los hijos del maestro de cumplir con ese deseo y llevarlo hasta los cardonales, pueblo del que jamás negó sus raíces y fue uno de los abanderados para presentar esta comunidad negroide del noroccidente de la capital del cesar.

Opinión: El errante volvió a su pueblo bonito

El abogado y miembro de la comunidad de Guacoche Algemiro  Quiroz Churio,  quien en la actualidad es el presidente del concejo comunitario los Cardonales,  que orgullosamente lleva el nombre de esta institución,  hace honor al maestro que fue de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, y por varias partes del mundo dejando en alto el nombre de esta comunidad, y que tenerlo en el campo santo de los Guacocheros  se convierte en una gran satisfacción, no sólo por cumplir el deseo del pequeño gigante, sino también  porque esto deja escrito en la historia,  que el compositor del errante fue consecuente con la historia de su vida y volvió a reposar eternamente a la tierra que lo vio nacer, la misma tierra donde se hizo un juglar alegrando colitas al lado de Ramón Churio, su eterno amigo y compadre,  reconocido por sus crías de gallos en la comunidad y esas largas parrandas de varios días que se trasladaban de un pueblo a otro, donde era muy reconocida la nota del pequeño gigante de los Cardonales.

Lorenzo Miguel (Guacoche 14/06/14- Valledupar 26/8/11)a los 97 años después de padecer por largo tiempo la enfermedad conocida como  Parkinson, según sus hijos Cecilia y Rafael Morales, su papá hasta la edad de su muerte fue  un hombre lúcido   que perdió la noción de la vida sólo pocos minutos antes de su deceso, fue jovial,  buen amigo, y siempre les recomendó alejarse de los problemas, hizo parte de la piquería más famosa del folclor Vallenato al lado de Emiliano Zuleta Vaquero, considerada por los expertos en este  tema como la confrontación más sana entre dos rivales que se convirtieron precisamente en contrincantes  por el celo del uno para prestarle el acordeón al otro, aunque por largo tiempo dejaron de verse, las razones que les daban quienes si iban de Guacoche a la Jagua o viceversa hacían que de lado y lado se inspiraran versos que los mantenían en constante tiranía por saber quién era mejor en su oficio de acordeonero o compositor; de esta rivalidad Moralito se  inspiró en canciones,  como la carta escrita, las amenazas de Emilianito, chucho marimonda y macho, la fama de Emilianito entre otras,  por su parte, Emiliano Zuleta se inspiró en el orgullo Guacochero y compuso quizás  la canción más famosa que tiene el pentagrama vallenato, llamada la gota fría, la cual tuvo como respuesta rumores.

Moralito, hombre de pequeña estatura pero grande en su talento, rebautizado por Juan Rincón Vanegas como el pequeño gigante de Guacoche  por la grandeza de su vida, se le conocieron 37 hijos, y fue el compositor de canciones como: la Malena o Carmen Bracho, el secreto, las amenazas de Emilianito, la muerte vagabunda, amparito, la cosa, la carta escrita, rumores o la respuesta a la gota fría, la fama de Emilianito, recuerdos del valle, las cosas de la mujeres, la mala situación, la primavera florecida entre otras, grabadas por los artistas más representativos del vallenato como Jorge Oñate, los hermanos Zuleta, Iván Villazón, Ivo Díaz, Silvestre Dangond, Abel Antonio Villa entre otros.

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