Por Adalberto Ariño
Aquella fría ciudad, donde se combinan las culturas de todas las regiones de Colombia, la cual había escogido como el lugar para materializar sus sueños; esa misma que lo acogió como uno de sus pobladores, seria testigo del fin de una historia en donde la intolerancia reinó.
Y es que la fría noche de este domingo sería el último día para Marúen Royero Molina, oriundo del corregimiento de Saloa, en jurisdicción del municipio de Chimichagua, Cesar, quien por aquellas cosas de la cultura, de la intolerancia y del alcohol fue asesinado mientras departía con unos amigos en un establecimiento comercial en la ciudad de Bogotá.
Todo sucedió cuando Royero Molina, quien en compañía de otros amigos disfrutaba en un local comercial. Allí en medio del agite y el consumo de alcohol, aparentemente el cesarense arrojó una botella de cerveza hacia la mesa donde se encontraba sentado.
Esta a su vez, esparció el líquido hacía varias direcciones, logrando hacer contacto con un sujeto que estaba muy cerca de él. Pero por cosas de intolerancia su reacción no fue más que tomar su pantalón, introducir las manos en él, sacar un cuchillo y agredir mortalmente al cesarense, quien quedó bañado de sangre al caer al piso.
En ese momento todo pasó del festejo a la consternación en cuestión de segundos.
Una ambulancia llamó la atención de todos los presentes y de los curiosos que se acercaron hasta el establecimiento comercial, quienes vieron como trasladaban hasta la Clínica Occidente a Royero Molina, que para ese instante se encontraba con vida; no antes sin originar la captura del presunto agresor, quien hacía 5 meses se encontraba en un centro carcelario.
En el centro asistencial no fueron buenas las noticias entregadas por los galenos, ya que indicaron que la herida recibida a la altura del pecho fue tan contundente que le causó el deceso al cesarense.
La noticia llegó de inmediato a Saloa, en donde su familia lamentó este acontecimiento que hoy los enluta.
Maruen Royero Molina se desempeñaba como vendedor de pescado en la Central de Abastos, en Bogotá.
