Como si fueran dos alumnos peleados y el rector del colegio tuviera que mediar en la reconciliación, el Papa Francisco recibió al presidente Juan Manuel Santos y a su predecesor Álvaro Uribe en la biblioteca privada del palacio pontificio.
La reunión de 50 minutos y la mediación del enviado de San Pedro, sin embargo, no fue suficiente para acortar la enorme distancia que separa a los dos políticos desde hace seis años, cuando Santos asumió el rol de presidente y cortó cobijas con el actual senador de la República.
¿Qué se dijeron entonces durante casi una hora y por qué el mandatario colombiano se ve tan sonriente en las fotos?
Por supuesto, el tema central de la reunión fue el acuerdo de paz con las Farc, que se empezó a implementar esta semana después de que la Corte Constitucional diera vía libre al mecanismo del fast track.
“No nos pueden imponer todo esto, Su Santidad”, le dijo Uribe al Papa Francisco, en referencia a las propuestas del No que fueron excluidas del nuevo acuerdo, como la participación política, la conexidad del narcotráfico, el sistema de justicia y la entrega de menores de edad.
“Es impunidad total que los de delitos de lesa humanidad no vayan a tener una sanción a adecuada. En este momento hay colombianos que están en la cárcel que han cometido delitos menores que los de las Farc, si van estar en zonas de concentración nosotros lo aceptamos, pero que haya mínimas condiciones penitenciarias”, dijo el expresidente.
Pero eso sí: Uribe aseguró que a pesar de ser firme opositor al actual Gobierno, en su corazón no hay rencor.
“En la batalla democrática no puede haber odios, cuando a uno le surgen como ser humano yo me los curo rapidito. No dejo que prosperen. Pero sí hay unas convicciones y a esta edad (Uribe tiene 64 años) uno las mira más pensando en el futuro de Colombia”.
El expresidente y senador reiteró las críticas que ha hecho al acuerdo desde que se conoció el texto completo, en agosto de este año, y reiteró su preocupación por el fast track, un mecanismo que según él no permitirá “llegar a consensos, pues se estarían imponiendo temas que le harían daño a todo el país”.
Entonces, le propuso a Santos abrir nuevamente el debate para incluir otras propuestas de los opositores:
“Los del No hicimos una campaña de argumentos y los puntos que subsisten hoy están sustentados en unos argumentos patrióticos y de preocupación por la patria (…) Yo creo que si el Gobierno permite una apertura para examinar unos temas con los compatriotas del No, se podrían buscar opciones”.
El Papa Francisco estuvo de acuerdo con Uribe en la necesidad del diálogo, ¿pero qué contestó Juan Manuel Santos?
El Presidente de Colombia defendió a capa y espada el fast track, un mecanismo que permitirá implementar por la vía rápida el acuerdo del Teatro Colón.
“Hemos aprendido, estudiando los demás procesos en el mundo, que es fundamental acortar los tiempos entre el momento en que se firman los acuerdos y el momento en que se comienzan a implementar”, dijo el mandatario.
Santos le dijo a Uribe que el Gobierno está dispuesto, “como lo hemos manifestado en ocasiones anteriores”, a seguir dialogando con la oposición para consensuar cómo se va a implementar el acuerdo de paz.
“Ahí hay una oportunidad para demostrar que podemos ponernos de acuerdo sobre cosas importantes para el país. La división a nadie le conviene. La polarización a nadie le conviene”, señaló el Presidente.
La reunión de Santos, Uribe y el Papa no parece haber resuelto ningún conflicto, pues los políticos se limitaron a repetir lo que ya han dicho muchas veces en otros escenarios, pero sí podría marcar el inicio de una serie de nuevos encuentros entre el senador y el mandatario. Habrá que ver si el Sumo Pontífice logra hacer el milagro.
Fuente http://www.elcolombiano.com
