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“Le pedí al Centro Democrático que no jugara con nuestras vidas”: Imelda Daza

Desde que tuvo que irse del país huyendo del genocidio del que estaban siendo víctimas sus compañeros de la Unión Patriótica, Imelda Daza soñó con volver algún día a ayudar a construir paz. Así pudo hacerlo hace un año y medio. Estuvo en Europa 26 años viendo desde lejos cómo en Colombia el conflicto acababa con la vida de 280.000 personas y dejaba a su paso 8 millones de víctimas.

Durante estos meses en el país ha sido candidata a la Gobernación de su natal Cesar, y en mayo del año pasado sufrió un atentado. Ahora vuelve a ser noticia: fue elegida para defender la implementación del acuerdo entre el Gobierno y las Farc frente a la Cámara de Representantes, a través del movimiento Voces de Paz.

Hoy el primer proyecto de ley que acompaña, el de Amnistía, indultos y tratamientos penales especiales será votado en el Congreso y su tarea, igual que la de otros cinco ciudadanos elegidos en ese mismo movimiento, será velar porque la ley quede conforme a lo acordado en La Habana. Así lo reiteró ayer alias Timochenko, quien recordó que el Congreso no debe modificar estas leyes, pese a las críticas de varios sectores, entre ellos la ONG internacional Human Rights Watch (Ver Paréntesis).

EL COLOMBIANO conversó con Imelda Daza acerca de su movimiento político y de su rol en el Congreso.

¿Cómo surgió la idea de crear el movimiento Voces de Paz y Reconciliación?

“Cuando las Farc y el Gobierno discutían en La Habana la representación de ellos en el Congreso, cayeron en cuenta de que la guerrilla no puede tener voceros en el Congreso, porque no tienen resuelta su situación jurídica, por eso no podían ir allí ni pueden designar a nadie para que lo haga. Entonces planearon la creación de una agrupación política de los ciudadanos. El compromiso era que tenían derecho a voz, no a voto, debían estar en todas las discusiones sobre proyectos de implementación del acuerdo de paz y vigilar que las leyes correspondan íntegramente con el espíritu y el contenido de ese acuerdo definitivo. Así mismo, esta agrupación servirá de facilitadora para que las Farc puedan proceder a crear su nuevo partido político”.

¿Cómo conformaron el movimiento?

“Quienes veníamos siguiendo la pista del proceso de paz empezamos a comunicarnos, la gente nos preguntaba por esa nueva agrupación política, y les contestábamos ‘nosotros la haremos’. Así fue corriendo el rumor hasta que se empezó a hablar de la aprobación del fast track y dijimos: ‘si no lo hacemos ahora no lo haremos nunca’, y presionados nos reunimos en Bogotá con gente de todo el país -de la Unión Patriótica, de la Marcha Patriótica, del Partido Comunista Colombiano, de la Juventud Comunista, de la Juventud Rebelde, del Congreso de los Pueblos y movimientos locales de mujeres, campesinos y afros-. La guerrilla, que es indudablemente parte interesada en el asunto, asistió también, pero no podía elegir nada”.

Ustedes dicen que no representan a las Farc, pero las Farc estuvieron en esa reunión ¿estuvo el Gobierno?

“Estuvieron también los afro, los campesinos, los jóvenes de las universidades… ¿por qué no dicen que los representamos a ellos? Es legítimo decir que vamos a defender el acuerdo, que es un asunto que compete íntegramente a las Farc. También hubo un funcionario del Gobierno allí y pidió que no se divulgara su nombre”.

¿Cómo les fue en el primer encuentro con el Congreso?

“Nos fue muy bien, no nos dejamos provocar de los señalamientos, de las estigmatizaciones. En mi intervención le pedí al Centro Democrático que no jugara con nuestras vidas, que señalarnos como voceros de las Farc y preguntarnos dónde están los secuestrados y cuándo vamos a reparar a las víctimas es un señalamiento mortal, nos están poniendo un INRI en la frente”.

¿Cómo sintió el ambiente en el Congreso?

“Yo soy economista, no soy abogada, a mí me pareció un debate cargado de argumentos estrictamente jurídicos, eso me sorprendió, porque a mí me parece que la paz no es un problema jurídico, es un problema político, y no escuché ningún debate político sobre la ley de amnistía”.

¿Cuál va a ser el futuro de este movimiento cuando termine la vocería en el Congreso y las Farc conformen su partido político?

“Pienso que hay tres alternativas: ya habríamos cumplido la misión y la tarea cumplida movimiento cancelado; también pienso que si obtuvimos una personería jurídica – que en este momento está en trámite- por qué no aprovechar y continuar con el movimiento como ese, como los voceros de paz comprometidos con la implementación; la tercera sería, ¿para qué tener dos organizaciones paralelas con el mismo objetivo? Mejor unirnos a este movimiento que van a crear las Farc”.

Fuente http://www.elcolombiano.com

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