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Justicia restituyó predio a víctimas de la masacre de “El Toco”, en Cesar

Dos décadas después de que los paramilitares del Bloque Norte de las autodefensas realizaran la primera masacre en la parcelación El Toco, de la vereda Los Brasiles, en la zona rural del municipio de San Diego, la Unidad de Restitución (URT), conmemoró este hecho con la devolución de las tierras a una familia de la zona.

Para Jesús*, el campesino que recibió la Parcela 20 de parte del Juez Primero Especializado de Restitución de Tierras, este hecho le dejó un sabor agridulce, debido a que, según él, la guerra le quitó la tranquilidad durante muchos años y la vida le devolvió lo que será el sustento de su familia.

Muy temprano, esta familia salió a reencontrarse con la comisión que los condujo al predio de 27 hectáreas. “Cuando mi papá nos dijo que mañana recibiríamos la parcela, hicimos todo lo posible por asistir ya que esta es la manera de sepultar aquel dolor vivido por causa de la violencia en la zona”, indicó uno de los hijos del beneficiario.

Jesús*, manifestó que, de parte de la Unidad de Restitución de Tierras, adscrita al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, hubo el mayor respaldo para que estuvieran unidos en familia gozando de estas tierras. “Hoy, veinte años después, ese apoyo recibido por parte del Estado quedó materializado. Ahora nos queda es empezar de nuevo y salir adelante con las ayudas y el proyecto productivo que vienen de la mano de la sentencia”, puntualizó el restituido.

Así mismo, el director encargado de la Dirección Territorial Cesar – Guajira, Fabio Camargo, afirmó que esta entrega fue hecha “en homenaje a las víctimas y a los sobrevivientes de aquel hecho violento ocurrido por lo grupos armados, en el departamento del Cesar”.

La parcelación El Toco, en los últimos 20 años, marcó la historia de aquellos campesinos que un día perdieron todo por causa del conflicto armado, vivido en la zona. La violencia comenzó cuando paramilitares, con lista en mano, asesinaron a varios campesinos, señalados de ser supuestos colaboradores de la guerrilla.

Estas familias, que eran por lo menos 90, habían invadido la hacienda en la década de 1990, desarrollando allí cultivos de algodón, maíz, patilla, melón, yuca, plátano y frijol. En mayo de 1997, un mes después del primer desplazamiento, los paramilitares al mando de John Jairo Esquivel Cuadrado, alias El Tigre, volvieron a cometer una masacre, en la que murieron 13 personas.

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