
El secretario de obras de Valledupar, Juan Pablo Morón, confirmó lo que todos sabían: el Centro Comercial La Granja es un elefante blanco. Y lo peor, tendrá que derribarse porque ya no sirve para nada.
Morón aseguró que la estructura construida en 2008, con una inversión de tres mil millones de pesos, no puede ser usada porque no cumple con las normas técnicas de sismo-resistencia vigentes.
El proyecto del Centro Comercial La Granja costaba inicialmente 20 mil millones de pesos. El gobierno de Ciro Pupo Castro, en 2007, firmó el contrato 139 con la Unión Temporal Proyectos de Ingeniería por valor de dos mil 999 millones 928 mil pesos, para una primera fase que consistí en derribar las viejas estructuras del Idema, adecuar el terreno y construir una primera fase para instalar allí mil 100 vendedores estacionarios del centro de la ciudad.
En 2008, la obra se inició durante el gobierno de Rubén Carvajal Riveira, pero quedó inconclusa porque los tres mil millones de pesos sólo alcanzaron para compactar el terreno, sembrar unas estructuras y colocar los travesaños.
En las elecciones de 2011, el candidato Fredys Socarrás Reales se comprometió con los vendedores estacionarios del centro de Valledupar, agrupados en Asomeved, a terminar la obra, pero todo quedó en promesas y sólo anunció que para terminar el proyecto se necesitaban 25 mil millones de pesos. Plata que no gestionó.
Ahora, casi diez años después, la estructura sembrada en el lote del antiguo Idema, en pleno centro de la ciudad, que se convertiría en un punto de reivindicación de los vendedores que invaden el espacio público de Valledupar, es un verdadero elefante blanco, sin futuro y sin padrino que lo salve.
El veedor Jaine Mora Murgas, quien ha luchado contra la corrupción en Valledupar durante varios años, está muy preocupado por la suerte del Centro Comercial La Granja y ha pedido a los organismos de control que intervengan para castigar a los responsables de este proyecto tirado a la caneca de la basura.
El contralor municipal de Valledupar, Omar Contreras Socarrás, también se pronunció sobre el tema y aseguró que La Granja es un auténtico elefante blanco.
Agregó que se están haciendo investigaciones de responsabilidad fiscal para determinar el detrimento patrimonial y quien deberá responder por ello.
Ahora, mientras el Centro Comercial La Granja se pierde entre la basura y la maleza y lo construido no servirá para nada, los vendedores estacionarios del centro de la ciudad tendrán que seguir esperando por la construcción del lugar donde puedan desarrollar su actividad comercial sin ocupar el espacio público.
