Por Germán Acevedo Orduña*
Nunca antes había tomado tanta fuerza la lapidaría frase “Innovar o morir”, pues la falta de innovación en materia de seguridad vial para motorizados nos está costando nueve muertos diarios en las calles de Colombia.
Mucho se habla del problema de la accidentalidad en moto, el cual ha venido en constante aumento durante los últimos 10 años hasta llegar a ser considerado un problema de salud pública, pero poco o casi nada se dice de las soluciones reales para el mismo, en esencia porque los mismos artífices de las malas políticas públicas que nos llevaron por un proceso de motorización irresponsable pretenden ahora fungir como redentores de la seguridad vial, pensando y actuando de la misma forma que lo hacían cuando crearon el problema.
No se puede pretender que el sentido común y la subjetividad, se constituyan como los únicos fundamentos conceptuales sobre los cuales se edifican las hipótesis de solución a la accidentalidad de motorizados, ignorando las herramientas que nos ofrece la ciencia y las tendencias modernas en temas de seguridad vial. Como sociedad, nuestras políticas de movilidad van en contravía de los exitosos modelos que han demostrado que las motos SI son una alternativa viable de movilidad y que si es posible disminuir disruptivamente los índices de accidentalidad de las mismas.
Una de las principales causas del fracaso colombiano en la reducción de la accidentalidad de motos es la ausencia de una metodología de intervención y la falta de enfoque objetivo para abordar el mismo. En Colombia se sigue usando el obsoleto concepto de “Prevenir Accidentes” el cual fue abolido a partir de la creación de la Norma ISO-39001 del Sistema de Gestión de la Seguridad Vial, por esto, ahora no se habla únicamente de Prevenir accidentes sino de Prevenir, Mitigar, Reparar y Compensar las Muertes y Lesiones causadas por los accidentes de tránsito, enfocándose en las consecuencias y no simplemente en los eventos y ampliando el rango de acción de las medidas de intervención.
Estudios realizados por la CAF, demostraron que el 79% de los viajes en moto se hacen con causan o con ocasión del trabajo, en tal virtud el Estado ha hecho un gran esfuerzo por regular el accidente de tránsito que tiene conexidad con la actividad laboral, ordenando a las empresas que poseen flotas de vehículos identificar el riesgo vial e implementar Planes Estratégicos de Seguridad Vial Laboral, con el fin de disminuir el impacto que la accidentalidad en las vías está generando en la salud pública. El Decreto 2851 del 2013, el cual está basado en la Norma ISO-39001, lamentablemente fue convertido por las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL) en un proceso meramente documental que no agrega ningún valor para la organización, ni permite reducir el alto índice de inasistencias laborales causadas por accidentes en moto.
En Colombia existen aprox. 22 millones de habitantes trabajando, de los cuales más de siete millones usan una motocicleta como una fuente de ingresos o como medio de transporte para desplazarse a sus lugares de trabajo. Es decir, un tercio de la población en nuestro país está en alto riesgo de morir en un accidente de tránsito.
Acuerdo a estudios realizados por el Centro de Innovación para Motociclistas, quienes han auditado más de 60 mil motorizados, estos son algunas de las causas reales de los actuales índices de accidentalidad:
- Algunos motorizados llegan a acumular más de 24 millones de pesos en comparendos, y es normal que en las flotas de las empresas aproximadamente un 40% de los motorizados tengan multas sin pagar, eso significa que en Colombia no se está cerrando el ciclo de la sanción y por tanto los motociclistas han aprendido que pueden cometer todo tipo de violaciones a las normas de tránsito, sin recibir ningún castigo a cambio. En las organizaciones donde se controlan los comparendos de los conductores, tanto de las flotas propias y subcontratadas, se han observado reducciones significativas de las estadísticas de eventos de tránsito.
- El 79% de los motorizados auditados no aprueban el nivel mínimo del examen de destrezas y habilidades del Estándar Europeo, y esto no es de sorprender puesto que en nuestro país no se exige ningún examen práctico de conducción para otorgar la licencia. Considerando esto, en temas de conducción de motocicletas la famosa “imprudencia” no es más que la respuesta inconsciente a la falta de profesionalización, puesto que nunca les han enseñado las técnicas mínimas de conducción que son vitales para sobrevivir a una situación de riesgo.
- El Decreto único Reglamentario de Trabajo ordena que el empleador debe suministrar sin ningún costo para el trabajador los Elementos de Protección Personal de acuerdo el nivel de riesgo de la actividad que desempeña. Sin embargo, en el caso de los motorizados esto no se está cumpliendo, menos del 1% de los motociclistas auditados cuentan los mínimos elementos de protección certificados, eliminando cualquier posibilidad de mitigar la gravedad de las lesiones en caso de accidentes.
- Con referencia a las condiciones técnicas de los vehículos, el Reglamento No. 168/ 2013 del Parlamento Europeo, establece el marco Normativo para la entrada al mercado de los vehículos de dos ruedas. A la luz de esta normatividad más del 95% de las motos que se venden en Colombia no cumplen las condiciones mínimas de seguridad para ser vendidas en la Unión Europea, y si a esto le sumamos el mal estado de mantenimiento de la malla vial, tenemos un coctel perfecto para el accidente.
- Se ha encontrado un gran problema de autoestima en las flotas de motorizados, donde ellos mismos subvaloran su vida e ignoran intencionalmente las normas de seguridad.
Debemos reconocer que no estamos hablando de motos, sino de seres humanos que se movilizan en una moto, la sociedad debe dejar de considerar al motorizado como un sub-humano cuya vida no tiene valor.
Como lo demuestran las pruebas los motorizados no mueren por imprudentes, sino por un conjunto de vulnerabilidades sistemáticas las cuales convergen en el tiempo y en el espacio. El ignorar sistemática e intencionalmente los avances de la ciencia en materia de seguridad de motociclistas nos ha condenado como sociedad a vivir las realidades modernas de la movilidad con un parque vehicular y unos motorizados de los años setenta. Según lo anterior las soluciones son muy sencillas:
- Cerrar el ciclo de sanciones y reinstaurar la autoridad para hacer cumplir las normas de tránsito.
- Exigir la aprobación de un examen de conducción práctico para otorgar las licencias.
- Adoptar la normatividad internacional para el uso y comercialización de las nuevas tecnologías de seguridad de motociclistas, tanto en vehículos (por ejemplo: frenos ABS), como en elementos de protección personal.
- Dignificar y profesionalizar al motorizado colombiano, pues contrario a la dialéctica popular, las motos no son un problema, son la realidad de la movilidad de nuestra población laboralmente activa y debemos hacer una integración responsable de este vehículo a la sociedad.
El problema de la accidentalidad en moto si tiene solución, pero si seguimos haciendo lo mismo, o peor, no haciendo nada seguramente nunca la vamos a encontrar.