Jue. Abr 16th, 2026

    Por Yohomar Navarro Cujia

    ¿Quién se queda con el agua? Siempre he agradecido los buenos oficios y la atención que me dispensa el alcalde de Valledupar, Augusto Ramírez Uhía, cada vez que elevo mi queja por la ausencia del servicio de agua en la Ciudadela Comfacesar, ubicada en la comuna cuatro.

    Sin embargo, pese a mis esfuerzos, casi que inagotables, por descubrir que algo turbio, o mejor una mano oscura está detrás de la falta del servicio, no he logrado poner en evidencia al responsable o los responsables de tan incómoda situación.

    Fue de gran beneplácito que hace unos meses el alcalde ordenó la realización de unos trabajos técnicos para mejorar el suministro de agua hacia este sector, a la altura del Batallón La Popa, y así se hicieron. Fueron semanas de felicidad, regocijo y beneplácito.

    La presión del agua casi que amenazaba con romper las baldosas del baño o los lavaplatos, fue una victoria temprana como dirían entre los funcionarios del gobierno Tuto Uhía. Y nosotros así lo celebramos.

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    Pero poco a poco, lentamente y más temprano que tarde se fue desvaneciendo y volvimos a quedar a punta de ollas, baldes o tanques para trastear agua y poder realizar nuestros quehaceres diarios.

    ¿Falta voluntad en Emdupar, la empresa prestadora del servicio para solucionar de raíz el problema? ¿O tienen más poder quienes necesitan desviar el agua para sus asuntos personales.

    Me nacen estos dos interrogantes porque resulta muy sospechoso que un sector que está en construcción de urbanizaciones carezca de agua potable en las viviendas pero NO en las obras.

    Hace más unas seis o, tal vez, ocho semanas, venimos observando como el agua que sale por nuestras llaves se va sin ningún reparo ni previo aviso antes de las nueve de la mañana y regresa tipo cuatro de la tarde, pero sólo hasta la media noche es que llega con presión hasta el segundo piso de nuestras residencias, sin que en el departamento técnico de Emdupar se percaten de estos hechos.

    Esto se volvió un tema repetitivo. Casi que estamos resignados a padecer eternamente este problema. La falta de agua ya casi hace parte del paisaje, excepto porque aún hay algunos ciudadanos, como yo, que nos resistimos a aceptar la realidad; que aún creemos que podemos exigir el derecho que nos corresponde por pagar mensualmente la factura de un servicio del que poco gozamos.