El escándalo de la Urbanización Citaringa. Al mejor estilo de una de las canciones del artista mexicano Antonio Aguilar titulada «sonaron cuatro balazos» se escucharon varias detonaciones la mañana de este sábado en el conjunto residencial Citaringa, al norte de Valledupar.
Pero esta vez no fueron cuatro balazos ni ocurrieron a las 2:00 a.m como dice la canción, sino que se escucharon 6 disparos aproximadamente a las 8:00 a.m.

Los protagonistas de las detonaciones al aire fueron dos sujetos que se encontraban departiendo en la vivienda de nomenclatura C-18 desde la noche anterior.

Y es que estos hombres en medio de la ingesta de licor y la música accionaron un arma de fuego en varias oportunidades.

Tras lo sucedido arribaron hasta el lugar miembros de la policía nacional, quienes solicitaron documentos a las personas implicadas en el bochornoso hecho, que puso en peligro la integridad tanto de los niños que jugaban en ese conjunto como de los adultos que realizaban diferentes labores en las afueras de sus residencias.

A raíz de esta situación el consejo de administración del conjunto residencial Citaringa emitió un comunicado, en donde manifiesta que se tomarán las medidas correspondientes teniendo en cuenta el manual de convivencia, tal como lo expresa el siguiente documento:

«Valledupar, 01 de julio de 2017

Señores
CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN
Conjunto Residencial CITARINGA
Ciudad

Asunto: Disturbios acontencidos en el día en la Casa C-18 relacionados con disparos de arma de fuego

Siendo las 8:00 am del día 01 de julio de 2017 en la casa C-18 integrantes del vehículo de Marca TOYOTA – Fortuner de color blanco y de placas RZM429 de Bogotá realizaron aproximadamente 6 (seis) disparos con arma de fuego y posteriormente se dispusieron a abrir el baúl del vehículo para subirle el volumen a la música que estaban escuchando desde la noche anterior en la mencionada vivienda.

Las dos personas que se encontraban fuera de la vivienda, al percatarse de la llegada de una patrulla motorizada de la Policía del cuadrante procedieron a refugiarse dentro de la vivienda.
Posteriormente, al acercarse los miembros de la Policía a la vivienda, las dos personas involucradas en el hecho, al parecer en alto estado de embriaguez, interactuaron con los miembros de la Policía. Se inició por parte de los miembros de la Policía a solicitar documentos y realizar una inspección al área y al vehículo; encontrándose vainillas de arma de fuego sobre la calle a las que la Policía tomó registro fotográfico; sin embargo, las vainillas fueron recogidas por una señora que habita la vivienda. Luego de esto, todos los miembros de la casa, incluyendo a los dos involucrados, se refugiaron en la casa ante el llamado de los miembros de Policía para la persona responsable de los disparos se pusiera a disposición de las autoridades para responder por dicho hecho.

Ante estos bochornosos y delicados hechos que atentan con la sana convivencia y seguridad del conjunto y de la ciudadanía en general se requiere tomar las acciones que correspondan tanto dentro del Manual de Convivencia que rige al conjunto como ante las autoridades competentes para que se tomen las medidas correspondientes»

Aparentemente la vivienda en donde se presentaron los hechos sería de propiedad de Luz Elena Oñate Brujes, policía judicial de la Unidad de Justicia Transicional del grupo de desmovilizados».