Por Ubaldo Anaya Flórez
La hermosa casacada de El Chorro de la Viuda. El corregimiento de Villa Germania está enclavado en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta, distante 60 kilómetros de Valledupar.
Su gente amable regresó a este poblado, tras superar la época de la violencia paramilitar y guerrillera. Ahora, buscan en la agricultura y el turismo, una oportunidad para mostrar sus fortalezas.
A Villa Germania se llega desde Maríangola, un corregimiento en el sur de Valledupar. Se toma por una vía terciaria en mal estado con destino a las faldas de la Sierra Nevada, en medio de frondosos árboles, cultivos de maíz, vacas, chivos, aves de corral y campesinos que se movilizan en burros o caballos.
A una hora de camino, desde Maríangola, el viajero se encuentra con un espectáculo natural que invita a detener la marcha.
Al lado de la vía, desde lo alto de la Sierra, baja una corriente de agua que se convierte en cascada al llegar a la carretera. Se trata de la cascada El Chorro de la Viuda, nombre puesto tras fallecer en ese sitio un hombre casado, luego de un accidente de tránsito.
En época de lluvia, El Chorro de la Viuda es tan fuerte que sus cristalinas aguas se convierten en un techo acuoso que expande el espectáculo, según cuentan los campesinos de la zona.
Esta cascada, distante una hora de la población de Villa Germania, es una parada obligada para la foto del recuerdo, para escuchar el sonido del agua cuando golpea con las piedras y para ver correr falda abajo la corriente que lleva vida a la naturaleza.
En la medida que se avanza hacia Villa Germania, los árboles se hacen más grandes, se escuchan los cantos de las aves y los lugareños muestran su amabilidad al saludar al visitante.
Subiendo, al lado izquierdo, se observan los cerros del macizo montañoso más grande a la orilla del mar y las nubes se cruzan para formar hermosos paisajes.
Ya en la población, el río El Diluvio hace parte del paisaje del pueblo y sus cantarinas aguas chocan contra enormes piedras que forman rápidas corrientes que invitan al visitante a disfrutar del panorama.
En Villa Germania está una estación de Policía con más de 10 uniformados que custodian la tranquilidad del pueblo. Una parque en construcción y una iglesia que fue testigo de la tragedia guerrillera y paramilitar que sacudió a sus habitantes, al punto de que muchos abandonaron la población.
Al lado de la iglesia, una casa aún conserva la muestra de la guerra: los sacos que servían para proteger a sus habitantes de las balas enemigas. Era la casa de los paramilitares.
No pasa desapercibida la pequeña antena de madera, sobre la cual se coloca un celular antiguo. Es el único sitio donde entra la señal de los celulares y desde donde se pueden hacer o recibir llamadas. Allí, el internet aún no llega.
Villa Germania es un pueblo habitado mayormente por personas de piel blanca y ojos claros. Aparentemente llegaron de otras regiones durante la violencia política colombiana.
Posee un puesto de salud en buen estado, pero requieren un médico permanente. Actualmente llega cada ocho días y sólo trabaja cuatro horas en la mañana.
Desde la plaza principal se observa la majestuosidad de la Sierra Nevada de Santa Marta, lo que convierte a Villa Germania en un pueblo lleno de atractivos turísticos por explotar.
Es hora del regreso. Es hora de disfrutar de nuevo la belleza de la naturaleza que parece correr en sentido contrario al del vehículo. Es hora de disfrutar otra vez la hermosa casacada de El Chorro de la Viuda, que invita a quedarse eternamente viendo caer el agua, en medio de enormes árboles.
Así es un viaje a Villa Germania, lleno de un verde intenso y de corrientes de aguas que bajan de la sierra, buscando camino a la civilización.

