Opinión: Sin la Gasolina, La metamorfosis del municipio de La Paz. Por: Jorge Luis Contreras @luiscontre90
La Paz es un Municipio a 15 minutos de Valledupar, cuyo nombre es reconocido en el mundo por la dinastía de reyes vallenatos como lo es la familia López y las infaltables almojábanas de maíz con queso.
Esta población tiene 28.000 habitantes y 10.000 de esta vivían del comercio de los hidrocarburos donde muchos niños dejaron las aulas de clases para trabajar en una actividad que fue más rentable que las drogas.
Desde hace unos 30 años atrás sus representativas almojábanas como sustento principal de esta localidad, fueron reemplazadas por la venta de combustibles como ACPM y la gasolina respectivamente.
En los últimos 10 años unos 900 niños dejaron los salones de clases para expender gasolina, según lo demuestra una encuesta realizada por la Universidad Popular del Cesar, La Fundación ECOPETROL (FUNDESCAT) y una cooperativa que organizó los pimpineros conocida como MULTICOM en el año 2011 en compañía de algunos directores de instituciones educativas locales.
Hoy en día después de 30 años de haber llegado el combustible de contrabando a La Paz, el negocio de las mafias y pimpineros ya en el ocaso dejó a los jóvenes y niños prácticamente analfabetas, en vueltos en el mundo de las drogas y muchos muertos en vías del Departamento de La Guajira y hasta aquellos niños sumidos en los vicios. Ocasionando una verdadera problemática traducida en el tejido social del municipio de La Paz gravemenmente deteriorado.
¿Qué pasó con la Reconversión Socio Laboral?
En la población pacífica se hizo el programa de Reconversión Socio Laboral liderado por la Alcaldía en apoyo con el Sena y la Fundación Fundescat, con el propósito de que las personas dedicadas a la comercialización de combustible ilegal, representadas en el 70 % de la población, buscarán otras alternativas para el sustento diario.
Para este plan dispone por ahora de un recurso superior a los 4.500 millones de pesos con los que aspiran a sacar del peligroso trabajo a más de 1.111 familias en La Paz.
Dentro de la idea les ofrecieron trabajar en áreas tales como la agricultura, avicultura, piscicultura y mecánica.
A las personas les daban un capital semilla para comenzar sus unidades productivas.
Sin embargo, el programa de Reconversión Socio –Laboral no arrojó resultados favorables y se convirtió en un fracaso.
No obstante los pimpineros han ido buscando otras alternativas para subsistir aunque informal, pero alejadas del contrabando y clamando ayuda gubernamental.
Entre tanto los grandes capos y mayoristas afrontan procesos judiciales por la Justicia.
No hay duda que desde que la actividad del transporte y comercialización del combustible ilegal irrumpió los departamentos del Cesar y La Guajira, los jóvenes han sido las víctimas en mayor proporción, impuestas como condición por este negocio, para poder desarrollarse hasta llegar a ser el más grande flagelo que padecieron muchas poblaciones en la historia, como es el caso del municipio de La Paz, Cesar, donde la economía depende en un 100 % de la venta de los hidrocarburos.
No obstante, como el ave fénix luego que por medidas conjuntas entre los gobiernos de Venezuela y Colombia hicieran erradicar la actividad contrabandista.
Este municipio padece haber renacido e ir borrando las huellas de una peligrosa bonanza que para unos fue la bendición y para otras fue la maldición porque perdieron todo incluido a seres queridos.
En La Paz reemplazaron las pimpinas de gasolina por esculturas
Las mismas avenidas en donde anteriormente se comercializaba gasolina de contrabando, ahora se ven imponentes con esculturas hechas de materiales reciclables por el escultor Juan Zuleta.
Este se hizo después de la ejecución de un convenio entre la alcaldía y la Gobernación del Cesar, iniciativa denominada “La Paz Cielo y Tierra de colores”
El proyecto desarrollado durante tres meses e inaugurado en Diciembre de 2016, es una iniciativa piloto en la región caribe ya que muestra una imagen diferente y llamativa de esta comunidad.

