Jesús Palmera fue un hombre ejemplar. Así lo definen sus amigos. Fue un hombre que vivió para servir. Un excelente abogado.
Un profesor entregado a transmitir conocimientos, pero estricto en sus calificaciones.
El Chuni, como era conocido entre sus amigos y familiares, llegó al gremio de los periodistas desde siempre, sin querer usurpar sus puestos sino con el deseo de apoyar a fortalecer los conocimientos y a aportar elementos para precisar las informaciones judiciales
Un día de esos, tal vez sería viernes por la noche o sábado por la tarde, apareció en el Club El Bololó, un exclusivo sitio para periodistas al lado de Radio Guatapurí. Allí siguió ofreciendo su amistad a todo el que estaba a su alcance. Sin importar edad.
Jesús Palmera se hizo abogado en Bogotá. Se crió entre gente adinerada de la familia Castro, pero nunca olvidó sus raíces. Fue profesor de la UPC. Alcalde de Manaure, Cesar. Secretario general del gobernador Guillermo Castro Daza. Docente de la Udes Valledupar.
Otro día de esos en los que se encontraba con sus amigos para reírse, hablar, discutir, sentar posiciones y volver a reír, salió a flote la enfermedad que lo llevaría a la tumba. Eso fue unos ocho meses antes de este 12 de octubre. Sus amigos lo recordarán por siempre.
Jesús Palmera. El Chuni. El amigo. El profesor. El abogado. El incondicional. El hombre que en la madrugada de este 12 de octubre dejó a sus amigos en la tierra para encontrarse con Dios en otra dimensión. ¡Paz en su tumba!

