Sáb. Abr 25th, 2026
    Embajador británico se dejó seducir por la magia de DiomedesEmbajador británico se dejó seducir por la magia de Diomedes

    Por Ubaldo Anaya Flórez

    Embajador británico se dejó seducir por la magia de Diomedes. De Diomedes Díaz podrán decir que fue drogadicto. Que causó la muerte a Doris Adriana Niño. Que fue fugitivo. Que estuvo en la cárcel. Mujeriego. Padre irresponsable de muchos hijos. Bebedor. Qué es el mejor cantante que ha tenido la música vallenata. En fin, un rosario de cosas buenas y malas.

    Pero lo que no podrán negar es que Diomedes Díaz tenía un encanto especial, que atraía y que generaba sensaciones extrañas entre quienes estaban cerca o lejos de él. Esa magia de Diomedes es la que atrae, como flor a los colibríes, a miles de personas que a diario pasan por la Silla Diomedista instalada en la Glorieta de Los Juglares, en el balneario Hurtado, a orillas del río Guatapurí, en el norte de la Ciudad de los Santos Reyes.

    Y la magia de Diomedes ha dado para todo. Hombres, no tan hombres, que le tocan sus partes íntimas y se toman fotos para dejar la constancia; mujeres que ponen en el rostro de Diomedes sus voluptuosos pechos o sus voluminosos glúteos; hombres que le ofrecen drogas o licor; mujeres que hacen malabares a su lado y otras que se suben en trío para mostrar que El Cacique de La Junta Puede con ellas.

    Quienes se toman fotos obscenas con el monumento a Diomedes Díaz se multiplicaron en este mes de enero cuando la ciudad se llenó de turistas. Pero no sólo los turistas se pusieron a Diomedes de ruana, por decirlo de alguna manera. También los nuestros, los cesarenses, los guajiros, en fin, muchos.

    Diomedes Díaz Maestre, nació en La Junta, un corregimiento de San Juan del Cesar, en el sur de La Guajira, colindante con Valledupar. Allí en La Junta está la ventana más famosa de vivienda alguna, esa misma que se dio a conocer al mundo a través de una obra musical titulada Tres canciones y que se popularizó a raíz de una bionovela de Diomedes transmitida en un canal nacional de televisión.

    Díaz Maestre murió en Valledupar, un 22 de diciembre de 2013, cuando recién había grabado un trabajo musical exitoso. Horas antes había realizado un concierto en Barranquilla en una famosa discoteca de la capital del Atlántico. Su sepelio fue un 25 de diciembre en medio de miles de fanáticos venidos de casi todas las partes de Colombia y países vecinos. Un río de gente unió la plaza Alfonso López, en el centro de Valledupar, con el cementerio Jardines del Ecce Homo, en el norte de la ciudad, en donde fue sepultado al lado de su padre.

    Desde entonces, la tumba de Diomedes Díaz era el centro de atracción de los turistas y de los Diomedistas que venían a la ciudad a rendir tributo al artista y llevarse un recuerdo del lugar donde reposan los restos del hombre que salió de la pobreza cantando vallenatos.

    Aunque, prácticamente, todo lo que ganó en vida, se lo gastó. Fue poco lo que dejó para la gran cantidad de hijos y mujeres entre quienes se debe repartir la herencia. Es más, Las Nubes, la finca emblemática de Diomedes Díaz, en Badillo, un corregimiento del norte de Valledupar está en manos de un Tribunal de Restitución de Tierras en Cartagena por un lío de despojo por parte de paramilitares.

    En vista de que Diomedes no tenía un lugar distinto al cementerio en donde sus fanáticos fueran a visitarlo y llevarse un recuerdo, los artistas plásticos Jhon Peñaloza y Misael Martínez Bello decidieron elaborar un monumento denominado la Silla Diomedista, que no es más que una banca con un Diomedes Díaz sentado, saludando a su gente.

    La Silla Diomedista fue instalada por el alcalde Augusto Ramírez Uhía en la Glorieta de Los Juglares en mayo 26 de 2017, día del cumpleaños de El Cacique. Desde entonces, se ha convertido en un verdadero sitio turístico por donde han pasado miles de personas para tomarse una foto y llevarse un recuerdo de El Cacique.

    El lugar no sólo posee la Silla Diomedista sino, también, las monedas en homenaje a varios juglares de la música vallenata y a cantantes de la talla de Poncho Zuleta y Jorge Oñate.

    Puede leer: El irrespeto al monumento de Diomedes Díaz en la Glorieta Los Juglares

    Hasta allí, acompañado del alcalde Augusto Ramírez Uhía, llegó este miércoles 17 de enero de 2018, el embajador del Reino Unido en Colombia, , quien vino a Valledupar a anunciar que su gobierno invertirá varios millones de libras esterlinas en proyectos de impacto social.

    Tibber recorrió el parque lineal, el río Guatapurí, en el balneario Hurtado y se estacionó en la Glorieta Los Juglares.

    De Valledupar le llamó la atención su arborización, el inmenso verde que posee y, en general, se llevó una impresión muy positiva de la ciudad.

    Pero lo que más llamó la atención al diplomático británico, quien fue recibido con música vallenata en el aeropuerto Alfonso López, fue la Silla Diomedistas, el monumento que rinde homenaje a un artista que se entregó de cuerpo entero a su pueblo, a su fanaticada, tal como lo repetía en sus canciones.

    Peter Tibber dejó de lado los protocolos diplomáticos y corrió a sentarse al lado de Diomedes Díaz, para llevarse una foto de ese momento.  Cuando Yimis Núñez, jefe de prensa de la alcaldía de Valledupar le preguntó del porqué de la foto con Diomedes, no dudó en responder, con una enorme sonrisa en su rostro: “Era necesaria. Para mi va a ser una foto importante de mi colección personal”.