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Un juego que facilita la buena comunicación familiar

Mediante un juguete tipo jenga, pero en forma de esfera, conformado por fichas de diferentes colores, se propicia la unión de los integrantes de la familia para compartir vivencias y sentimientos al tiempo que se superan barreras de comunicación.

Esta herramienta fue creada por estudiantes de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quienes se concentraron en las familias poligenéticas, que se refiere a las uniones entre personas que conviven con hijos de relaciones anteriores, por ejemplo, mamá e hijos(as) y padrastro, o papá e hijos(as) y madrastra. 

Según explica el estudiante Heriberto Ortegón, en este tipo de familias se pueden presentar situaciones de falta de comunicación o poca interacción. Esto se evidenció en entrevistas a jóvenes entre 12 y 15 años y entre 18 y 22 años que forman parte de una familia poligenética. 

“Encontramos que el principal factor que dificulta una buena comunicación es que ellos no compaginan con el padrastro o la madrastra, en ocasiones no se sienten a gusto para hablar o no han adquirido la confianza suficiente”, detalla el estudiante Ortegón. 

Justamente para derribar estas barreras de comunicación los estudiantes de la U.N. crearon este juego de mesa con la esfera, que deberá rellenarse con fichas negras, amarillas, rojas, azules y verdes. 

Cada jugador deberá sacar una ficha y según el color que esta tenga compartirá con el resto de su familia alguna vivencia que tuvo durante su semana. 

Cada uno de los colores de las fichas representa un sentimiento; en caso de tomar una ficha negra el participante les contará a los demás el peor momento que vivió en su semana. Si saca la ficha amarilla compartirá lo mejor de su semana. 

La ficha azul representa la calma, por lo que el jugador deberá relatar alguna experiencia positiva. Con la ficha roja, el participante podrá compartir lo que más lo enfureció durante su semana. Por último, con la ficha verde la persona tendrá la oportunidad de contar lo más agradable que le haya ocurrido. 

“Los participantes van sacando las fichas, comparten sus experiencias y forman de nuevo la esfera, que representa la unidad que se quiere incentivar con esta herramienta”, amplió el creador. El juego termina cuando se completa la esfera. 

Con la creación del juguete, en la que también participaron los estudiantes David Sebastián Cedano y Mónica Natalia Umbarila, se busca que las familias dediquen tiempo para el juego después del almuerzo o la cena, y el día de la semana en que todos los integrantes puedan reunirse. 

El juego también incentiva el concepto de “otredad”, es decir entender que el otro no es igual a nosotros y es necesario tener la capacidad de respetar, reconocer y vivir en armonía con la diversidad. 

La herramienta didáctica fue probada por una familia poligenética; después a cada integrante se le preguntó sobre sus impresiones. “Manifestaron estar satisfechos con el resultado; los niños fueron los más entusiasmados con el juego. Toda la familia compartió, río y se divirtió”, agregó el estudiante Ortegón. 

Así mismo, cuando debían compartir los momentos menos agradables, todos ofrecieron apoyo, incluso los padres fueron asesorados por sus hijos, quienes también se atrevían a ofrecer consejos.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co

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