El gran ejemplo de vida que nos deja Cristy Dangond. “Jesús, en ti confío”, es la frase lapidaria con la que Fernando Dangond Castro y Mónica Lacouture, sus padres, recordarán a Cristy Dangond Lacouture, una hermosa niña que luchó por varios años contra el cáncer y perdió la batalla en la tierra, pero ganó un espacio en el cielo, al lado de Dios, como un ángel más.
Este recuerdo lo llevarán indeleble en su piel sus dos hermanos, sus tíos, su abuela Elisa Castro de Dangond, su familia y sus amigos de siempre.
Todos ellos se quedaron con el recuerdo de una niña llena de risas, momentos felices, a pesar del dolor y una bella sonrisa, esa misma que se llevó para siempre.
Su padre, Fernando Dangond Castro, el mismo que se hizo médico para salvar de la muerte a muchas personas, le contó al mundo, a través de Facebook, que Cristy había partido a la eternidad.
Con el dolor del padre que ve morir a su hija, escribió en la página de Facebook 1 MILLON DE ORACIONES POR CRISTY DANGOND LACOUTURE: “Cristy descansó hoy en la paz del Señor, a las 3:40am, en Boston”.
Seguidamente agregó que “Estamos eternamente agradecidos con todos ustedes, miembros de este ejército del amor, la fe y la esperanza, y a quienes consideramos nuestra familia extendida, por tanto amor y apoyo en los últimos 5 años”.
Sacando fuerzas de su corazón, por la dolorosa partida de su hija, el compositor de canciones como ‘Nació mi poesía’, escribió: “Cristy ha sido un ángel de Dios en la tierra y como padres, nos sentimos enormemente privilegiados de haberla consentido y verla crecer supremamente feliz, en nuestro hogar”.
En 2016, el Papa Francisco puso su mano sobre la cabeza de Cristy Dangond Lacouture, en un verdadero acto de fe y de amor, del que su madre, Mónica Lacouture, fue testigo.
Esta pareja de esposos colombianos, él vallenato y ella samaria, lucharon por más de cinco años, junto a Cristy, para hacer frente a una enfermedad que mata a miles de personas en el mundo cada año. Ellos procuraron siempre mostrar el lado feliz de la vida, a pesar de los fuertes dolores y de la caída del pelo de Cristy.
El cáncer es así: catastrófico. Afecta por igual al paciente y a su familia más cercana. Ellos, juntos, Fernando, Mónica y los dos hijos varones, acompañaron a Cristy para que su dolor fuera más llevadero y su paso por esta tierra, inolvidable.
Cristy está hoy en el cielo, a la diestra de Dios Padre. Aquí en la tierra, la recordarán como la bella niña de hermosos ojos y sonrisa enorme que dejó para la eternidad la más linda de las frases que una persona puede decir: “Jesús, en ti confío”.

