Por Arnol Murillo
Junior: los problemas que nadie quiso ver. Parece una cuestión cíclica. Se repite y nadie la ve. O la ven, pero no la modifican. Sin embargo, el resultado es el de siempre: Junior eliminado de las competencias más importantes de la temporada a pesar de inversiones onerosas y plantillas robustas.
Tras el escándalo de Teo y su affaire, la institución cortó por el lado más débil. Devolvió a Comesaña a Uruguay y a Ovelar lo mandó a Bogotá. El club necesitaba un DT con mano fuerte, que acomodara el camerino, pero otra vez pensaron en Alexis Mendoza. Mendoza no lo logró y volvió el octavo periodo de Julio.
No fue una comedia, fue real. Tampoco fue una comedia la cadena de errores repetidos de Comesaña. Y el fútbol, como la vida, más temprano que tarde se encarga de poner todo en su sitio.
Por eso el destino, con algo de morbo, ubicó al Junior de Julio en una semana frenética. Ya lo había hecho seis meses antes con Sudamericana y cuartos de final de la liga.
Pero Julio tropezó con la misma piedra. Recibió al Flamengo de Rueda con la necesidad de darle vuelta al marcador. Utilizó su nómina de lujo, pero dejó a Teo como punta y prescindió de una referencia de área. ¿El resultado? Junior creó incontables opciones de gol pero no pudo anotar. Incluso, el arquero César se dio el lujo de atajarle un penal a Chará.
Tres días después recibió al América de Cali por los octavos de final de Liga Águila. Repitió su columna vertebral: Viera, Pérez, Arias, Gutiérrez, Pico, Chará y Teo. Se descuidó y sobre la hora Castañeda empató el partido; terminó saliendo por penales.
Este domingo se configuró su eliminación de la Liga Águila, la misma semana que había quedado eliminado de la Libertadores.
Tras desperdiciar todo en casa, fue a Palmeiras en busca de la gloria pero no pudo. Otra vez utilizó a Teo como referencia de área, dejando a Ruiz en el banco y a Álvez en Barranquilla. Otra vez Junior tuvo diferentes opciones de gol pero no anotó. Y otra vez falló un penal: Prass se lo atajó a Barrera, mientras que Borja, del otro lado, convirtió todo lo que le tocó.
Tras la eliminación de Copa, Junior visitó a Medellín. La historia se repetía. Junior apeado. Otra vez le marcaban sobre la hora, como Castañeda el año pasado, y otra vez el nueve rival –Cano- les anotaba todo lo que tocaba.
Fue un semestre lleno de frustraciones. De contrataciones por encima de la media pero con rendimientos pobres. Otra vez poco y nada de Teo. Chará se quedó en promesa. Fue la fotocopia del año pasado.
El que tenga ojos para ver, que vea…

