Familia de Jaime Soto Guerra clama justicia. El 20 de noviembre de 2017 quedó grabado en el corazón de la familia Soto Ariño como el día más doloroso de su vida.
Era lunes y ya terminaba el día cuando Valledupar se enteró de la tragedia: Jaime Soto Guerra, el empresario de la construcción, fundador de la empresa Carvajal y Soto había sido asesinado dentro de su propia camioneta en zona rural del municipio de San Juan del Cesar, La Guajira.
Han pasado 365 días de tristeza, esperando una respuesta del aparato judicial colombiano para saber quién lo asesinó y qué motivaciones tuvo.
La impotencia ya hace parte del diario vivir de la viuda, Claret Ariño García y de sus hijos Jaime Rafael y Valeria Sofía, quienes esperan en Dios a que se haga pronta justicia.
El día antes de su muerte, Jaime desayunó pescado en el mercado público de Valledupar y visitó su finca en las afueras de la ciudad.
El 20 de noviembre realizó sus actividades cotidianas, esas que le demandaban ser el gerente de la Constructora Carvajal y Soto.
El final de ese día sería, también, el final de la vida de Jaime Soto Guerra, un hombre que será recordado como un padre amoroso, un hijo ejemplar y un esposo dedicado a su familia.
Familia que hoy espera que se haga justicia y que los asesinos paguen por quitar la vida a un hombre bueno.