La Plaza Mayor

Por: José Luis Bustos Reales

Viaje desde las arenas de Europa hasta el mármol de Valledupar

La plaza es el espacio físico que, por excelencia, define al género humano como comunidad. Sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos, y desde que se crearon los primeros asentamientos humanos, las plazas han sido el centro de atención, los lugares donde se producían los negocios, donde se asentaba el mercado o donde las autoridades hacían sus pregones o celebraban sus éxitos en campañas y batallas.

Para comenzar en algún momento de la historia de la humanidad vamos a la antigua Grecia, cuna de la civilización occidental. Allí, en Atenas.  El ágora era el centro de la actividad política, administrativa, comercial y social, su foco religioso y cultural, y el lugar donde se imparte justicia. Se trataba de un amplio espacio abierto, aproximadamente rectangular, flanqueado por una acumulación de edificios públicos: Una Plaza.

El Ágora era un lugar sagrado, como testimonian sus numerosos santuarios. Allí se encontraban templos dedicados a los dioses olímpicos; pero era también la sede del poder judicial ya que allí estaban los tribunales donde se celebraban juicios y funcionaba también como su Mercado, y era también el lugar donde celebraban sus fiestas los atenienses.

La zona del Ágora ha estado ocupada sin interrupción en todas las épocas de la historia de la ciudad. Los aledaños del Ágora ya estaban poblados en el Neolítico (hacia 3000 a. C.) y durante las Edades del Bronce y del Hierro fue utilizada como cementerio.

Hay que decir, necesariamente, que las plazas son una consecuencia y una causa al mismo tiempo: Las plazas son un reflejo de las características de las personas que las ocupan; crecen con las poblaciones; modifican su carácter como la población modifica sus hábitos; sufren imposturas cuando sus pueblos son sometidos por ejércitos extranjeros; evolucionan cuando sus pueblos crecen, cambian con ellos, cambian tanto, que cambian hasta sus nombres y no solo una sino varias veces si es factible. Las plazas pues, no son estáticas. Al contrario, son el testimonio del devenir de sus pueblos y si estos se detienen, también su plaza entra en decadencia, de modo que el mejor indicador de la pujanza o de la abulia del pueblo que la pulsa, la camina y la vive, es el aspecto que presenta su plaza…

Plazas en el viejo mundo

 Para tomar un ejemplo muy oriental, está el nacimiento y evolución de la Plaza Roja, la más afamada de Moscú y que data unos seis siglos. De ella parten las principales calles de Moscú en todas direcciones, prolongadas en autopistas hasta fuera de la ciudad. Por ello es considerada la plaza como el centro de la ciudad y de toda Rusia.

La zona donde está situada la plaza estaba originariamente rodeada por edificios de madera; aquí era donde los vendedores ambulantes, borrachos y delincuentes caminaban a cualquier hora hasta que esas construcciones fueron derribadas por el Zar Iván III de Rusia, ya que eran susceptibles de arder con facilidad. La nueva plaza sirvió en principio como lugar para los mercaderes ambulantes; más tarde para ceremonias públicas y proclamaciones, y sirvió incluso para coronar a los zares, lo que lleva a decir de pasada, que el nombre de Roja no tiene nada que ver con el color del comunismo ni el de los ladrillos de las construcciones que la rodean, sino que más bien viene de la palabra rusa ​ Krásnaya, que significa hoy roja, pero en el antiguo ruso significaba bonita, es decir, la plaza bonita.

Como las plazas cambian al ritmo de los pueblos que las pulsan, llegaría el gobierno de Catalina la Grande quién emprendió otras mejoras en la plaza. Entre las obras destacan los puestos de piedra del mercado (que ya no era ambulante) y la pavimentación para hacerla más transitable. Y como las plazas cambian también con las imposturas que padecen sus pueblos, la Roja habría de hacer eco al sufrimiento del pueblo ruso durante la invasión de Napoleón que generó nuevos cambios y se erigió en ella un monumento que simboliza la conciencia patriótica en la guerra. Luego vendría la demolición del histórico edificio de policía y en su lugar se construyó un museo sobre el Imperio Ruso y nuevos edificios comenzaron a cambiar la fachada de la plaza.

Durante el gobierno socialista, la vocación de la Plaza Roja cambia nuevamente y se convierte en el lugar elegido para los desfiles militares en fechas importantes como el 1° de Mayo o el Día de la Victoria. Durante este período actuó como mausoleo y se encuentran el mundialmente famoso sepulcro de Lenin. En la muralla del Kremlin están sepultadas grandes figuras de la extinta URSS y grandes líderes comunistas como el Stalin; el cosmonauta Yuri Gagarin, y algunos altos jefes militares.

En el siglo XXI ha llegado a ser el escenario de grandes conciertos de cantantes y orquestas internacionales: El punto de encuentro de la cultura y la diversión del pueblo moscovita.

Más al occidente, podemos traer al tema la Plaza de la Concordia, situada al comienzo de la avenida de los Campos Elíseos en el VIII Distrito de París, Francia.

Esta es una plaza producto de dos eventos históricos en 1748: Un enfermo que se recupera y un concurso después de su recuperación. Se trata de Luis XV, que había enfermado gravemente en la ciudad de Metz, y como gracia por su restablecimiento, las autoridades de parís resuelven hacerle al rey una estatua ecuestre y para ello abren un concurso con objeto de encontrar el mejor emplazamiento de la obra. Y el resultado es que se ubica en una zona despoblada ya que los terrenos que ocupa eran en su mayor parte, propiedad del rey, así que se trata de una plaza que nace sin construcciones a su alrededor.

Esta plaza llevó el nombre de Luis XV hasta que estalla la Revolución durante la que la plaza será uno de los grandes lugares de reunión, sobre todo cuando la guillotina estuvo allí instalada. Paradójicamente fue allí donde el sucesor Luis XVI y María Antonieta fueron ejecutados. Entonces pasó a llamarse Plaza de la Revolución, la estatua de Luis XV es derribada y hecha fundir: Primer gran cambio físico de la plaza que da testimonio de su tiempo.Después, ya calmadoslos ánimos, el nuevo gobierno decide renombrarla como Plaza de la Concordia.

Las Colonias españolas: Plazas como imposturas culturales.

En la conquista militar esto no es raro en ningún sentido. Por ejemplo, los romanos, buenos para la guerra, buenos para la ingeniería eran obsesivos con eso: Pueblo que conquistaban, pueblo en el que hacían erigir de inmediato un Templo a Zeus y mínimo una estatua en honor al Cesar (esto fue lo que terminó en la diáspora del pueblo judío, que nunca aceptó estas manifestaciones paganas que consideraban una ofensa a su dios y que generaba constantes revueltas hasta que Tito en el 70 DC destruye el Templo de Salomón y los expulsa para siempre de Judea)

España se encuentra con América y comienza un período de conquista y colonización, que implica la fundación de asentamientos humanos, cuyos planos venían estandarizados, de tal suerte que los padres fundadores no se rompieran el cráneo resolviendo el orden de las cosas: Cada pueblo que fundaren debía organizarse con una plaza mayor central cuadrada, rodeada de 8 súper manzanas y cada una de estas manzanas debía tener un callejón posterior que desemboca en una plazoleta interna cuyo destino era ser usada para la entrada y salida de la servidumbre, acceso de bestias, mercados y puerta de salida para la basura.

La esquina noroccidental estaba destinada para la iglesia que debía construirse de oriente como entrada a occidente como sitio del altar. Al lado de la iglesia se levantaba la Casa Cural; luego se erigían los edificios administrativos y el resto se destinaba para vivienda de las familias más prestantes del asentamiento. No es mucho lo que hay que variar en el plano, pero es mucho, muchísimo lo que en cada ciudad colonial ha cambiado desde el siglo XV hasta hoy en el aspecto de sus plazas. En América Latina, puede que se encuentre la misma distribución con las mismas funciones, pero dos plazas iguales no las hay.

Esta cita de mediados del siglo XVII de un fraile dominico documenta una típica fundación de un asentamiento en América:

¨Para esto hicieron primero una planta, porque todos fuesen uniformes en edificar: los primeros dieron lugar a la iglesia mayor o menor, según el número de vecinos. Junto a ella pusieron la casa del padre, delante de la iglesia una plaza muy grande, diferente del cementerio, enfrente la casa del regimiento o concejo, junto a ella la cárcel, y allí cerca el mesón o la casa de la comunidad donde fuesen los forasteros. Todo lo demás del pueblo se dividía por cordel, las calles derechas norte a sur, izquierdas, este a oeste, en forma de cuadras y en esta segunda traza se repartieron los solares conforme a la calidad de los vecinos. ¨

Hasta aquí hemos visto que las plazas como puntos de encuentro son la manifestación de la unidad dentro de la diversidad. En todos los asentamientos humanos están, pero no hay dos iguales.

¿Algo más las unifica?

Si.

Que, hasta la segunda mitad del siglo XX, en ninguna de ellas hubo una cosa tal como una tarima. Hasta que en Valledupar un torneo de acordeoneros juglares devino en una fiesta nacional llamada Festival de la Leyenda Vallenata.

Valledupar y su Plaza Mayor

La plaza de Valledupar era, en principio, un espacio más bien parecido a un potrero, atravesado en diagonal por una acequia que hoy sigue corriendo por debajo de ella, con algunos árboles y era frecuente ver animales de granja pastar por ella.

Tenía eso sí, las especificaciones que se le dieron a todas las plazas coloniales y la distribución que aún hoy conserva y que es, además, lo único que de la original se conserva. No hay acequia visible que la atraviese ni es imaginable ver una vaca siquiera pasarle por un costado.

Esto se mantuvo así hasta los años 1.955 – 1957 cuando Jorge Dangond Daza arrancó unos cañaguates y comenzó la pavimentación de la Plaza Mayor.

Más tarde, en 1968 con unas piedras planas como lajas, la plaza fue adoquinada lo que implicó una modificación más radical de lo que en principio la plaza fue.

Y es por esta época en la que empieza una manifestación popular a preparar el terreno para que la plaza Mayor de Valledupar llegase a ser como obra de arquitectura y cómo símbolo de un folclore lo que en este momento es.

Valledupar es una tierra de singularidades y es precisamente por eso que su plaza es singular.

Este departamento como tal tiene 52 años de existencia política. Al segregarse del Magdalena Grande, nace el Cesar con Valledupar como capital. Desde Bogotá envían al doctor Alfonso López Michelsen como su primer gobernador, y traerá a colación un fragmento de mi ponencia La Presencia de una ausencia que me ayuda un poco a despejar el tema:

Valledupar era en aquél momento lo que Gabo describió en su obra, es decir, solo una provincia feraz… Por aquél entonces, había un muchacho flaco y desgarbado sobrellevando un rostro de argelino que habría de convertirse en símbolo, que escribía bajo seudónimo una columna en el diario El Heraldo de Barranquilla… Un delfín capitalino, hijo de un ex presidente de la república a la sazón andaba liderando un movimiento disidente del liberalismo oficial. Este joven fue designado, tal vez para quitárselo de encima como primer gobernador del recién nacido departamento del Cesar… Un joven trigueño, con una incansable vocación de sibarita, recorría nuestras calles derrochando la vida propia y la gracia de un extraño talento: El muchacho, de manera compulsiva se dedicaba a componer canciones…

…Casi cuarenta años atrás nada permitía inferir hasta donde llegarían estos seres cuyo vínculo común era ella, ella los invitó a fundar una Parranda Vallenata, con el fin de indagar cual de nuestros juglares era el que mejor interpretaba el acordeón…

¿En qué terminó todo esto?

En qué Consuelo Araújo Noguera, elemento común entre estos personajes tuvo una idea.

Estamos hablando de Alfonso López Michelsen, Rafael escalona, y Gabriel García Márquez …

Se les ocurrió hacer una competencia a la sombra del mítico Palo e Mango de la plaza para determinar quién era el que mejor tocaba el acordeón, cuya música tocaban los juglares, componía Escalona, vivía Consuelo, transportaba a Lópezy hacía delirar a Gabo…

Nació así lo que llegaría a ser el Festival Vallenato que entre otras particularidades era el único certamen del mundo donde no se elegía una reina sino un rey…

Bien, este nuevo evento que naturalmente se realizaría en la plaza, tendría consecuencias ulteriores sobre la arquitectura de la plaza misma. Los primeros concursos (aún no era un festival) Se hicieron en quioscos improvisados, en los que se improvisaba también una tarima estilo palafito, donde cabían el acordeonero, el cajero y el guacharaquero…

Cómo surge la tarima.

Con el nacimiento de la fiesta, la vocación de la Plaza Mayor comienza a girar en torno a ella, y de la necesidad de mayor visibilidad porque cada vez la fiesta traía más gente, se improvisó al frente de la casa de Carmen Montero, una tarima de madera y sin que nadie tenga certeza de en qué momento sucedió esto, entre 1974 y 1978 cuando ya Alfonso López era presidente de la república, apoyada por su esposa La niña Ceci se emprende una remodelación en la que vino incluida una tarima pequeña, que tenía 3 postes de iluminación, uno a cada lado y uno atrás, en la que se colgó la primera tela para proteger a los asistentes del sol, pero lo que terminó ocurriendo fue que cayó un tremendo aguacero, la tela se rasgó y pasó a todos los asistentes por agua…

Ya había tarima, y fue bautizada desde el primer día como Francisco el Hombre porConsuelo y la plaza comenzó a ser llamada Plaza Alfonso López.

Luego, Fausto Cotes Núñez, contra la voluntad de todo el mundo duplicó el tamaño de la tarima y le puso un techo a mi gusto horroroso, pero que para todos debió ser bello, porque no han sido pocos los que han reclamado por él. Y ahora que un alcalde se atrevió a meterle la mano a la plaza, he escuchado reclamos por las emisoras que llegan hasta a decir que esa no es una tarima colonial.

¿En serio?

La tarima, el mármol y la ciudad

Augusto Ramírez Uhía alcalde de la ciudad, tuvo a bien meterle la mano a la Plaza Mayor, nos propone un nuevo diseño de plaza, nos plantea uno en mármol y pareció ser que nadie creyese que eso iba a ser verdad, porque ya estábamos acostumbrándonos a la obra civil sin estética alguna y a la ramplonería como arte.

Esa tendencia al arte kitsch, que nos obliga a decir que un espantapájaros gigantesco hidrocefálico y anoréxico es bello sin serlo, a sentirnos orgullosos de una sirena también monstruosa que parece un bocachico con el torso de Batistuta es uno de nuestros grandes males: Nos hace falta viajar…

Lo kitsch empezó a ser definido como un objeto estético empobrecido de mala manufactura, que se parece más al comprador con un nuevo status social, es decir, al nuevo rico, y menos a una creación estética genuina. Lo kitsch se considera como lo estéticamente pobre y moralmente dudoso. Pues bien, este alcalde se resolvió y decidió dejarle a Valledupar una plaza digna de su fiesta, una plaza con mirada al futuro y firmemente anclada en nuestro presente.

Se le ha intentado criticar el haber elegido el mármol, y ¿por qué?

¿Acaso no merece Valledupar una construcción en mármol, una obra con magnificencia no puede ser nuestra?

La elección de este material tampoco es caprichosa: Esta es una plaza que va a recuperar el evento mayor de nuestra fiesta, va a tener muchísimo uso y el mármol tiene una larga vida útil:  Aún hoy hay edificios y esculturas griegas hechas con este material en pie, más de dos mil años después…

Además de resistir al tiempo, es el de mayor resistencia térmica porque se calienta en menor medida, sin contar que es elegante y altamente estético.

Ahora no solo somos la única ciudad donde se empezó a elegir un rey, la primera en la historia en incorporar una tarima en su plaza, sino que somos la ciudad que tiene la más hermosa plaza con tarima y en mármol.

Elegante, sólida, funcional y nuestra.

Le doy las gracias alcalde. Nunca una innovación y menos de tal magnitud ha sido recibida con vítores, pero luego y este luego es muy pronto, todos irán a tomarse la foto. Usted se atrevió y ya tiene un espacio en nuestra historia, porque los hijos de los hijos de sus hijos aun podrán decir con orgullo que usted nos dejó esta plaza.

Una plaza Mayor.