¿Por qué en las ciudades la temperatura y la sensación de calor va en aumento?

El Decano Nacional de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas de la Fundación Universitaria del Área Andina, Cristian Díaz Álvarez, explicó las razones por las que en ciudades de Colombia la temperatura y la sensación de calor va en aumento.

Indicó que el aumento real de la temperatura en ciudades como Valledupar, Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, Montería, Riohacha, paradójicamente obedece al enorme esfuerzo por enfriarlas con el uso de aires acondicionados. Enfatizó que “calentamos nuestro entorno inmediato para enfriar un recinto”.

Para explicar esta realidad realizó un sencillo ejercicio matemático sobre el enfriamiento en un hogar, una oficina, local comercial o industrial:

“Cuando, como usuarios, accionamos un aire acondicionado para llevar la temperatura de un espacio confinado a 20°C, debido a que “hace mucho calor” en virtud de una temperatura ambiente de 35°C, el equipo de aire acondicionado retira 15°C de temperatura del recinto y los entrega al exterior, a un alto costo energético (x-y = z; 35°C del ambiente – 20°C deseados = 15°C). Estos 15°C que se entregan al exterior, aumentan la temperatura del aire del ambiente urbano, llevándolo a una cifra teórica que puede oscilar entre los 45°C y 50°C en el punto de descarga del equipo de refrigeración (Consideremos el escenario más austero: 45°C alcanzados = 35°C ambiente + 10°C liberados teniendo en cuenta que los 5°C restantes sobrecalientan el equipo). Es decir, para enfriar un recinto, calentamos nuestro entorno inmediato. ¡Esto ocurre todos los días en la ciudad!”.

Con el fin de precisar lo que ocurre en ciudades como Valledupar, manifestó:

“¿Qué ocurre en una ciudad como Valledupar cuando al mediodía todos los equipos entregan aire caliente de +10°C a la atmósfera? La ciudad se vuelve invivible. Adicionalmente, forzamos el aire acondicionado para que enfríe más, puesto que no aguantamos el calor. En ese momento el ciclo vuelve y empieza; pero ahora con un mayor diferencial de temperatura en el entorno próximo a nuestras viviendas: 45°C alcanzados – 20°C deseados = 25 °C. ¡Más calor para la ciudad! Este es el mismo fenómeno que ocurre en nuestras neveras y refrigeradores: el interior es frío, pero la parte trasera del equipo está caliente”.

El ingeniero químico y candidato a doctor en Pensamiento Complejo, Cristian Díaz Álvarez, agregó también que las ciudades son máquinas térmicas complejas, que diariamente consumen grandes cantidades de combustibles fósiles (gasolina, diésel, gas natural, propano y carbón, entre otros) en el orden de magnitud de miles de toneladas; así mismo, gastan energía eléctrica que lleva al límite el Sistema Interconectado Nacional.

Estos consumos no sólo afectan la calidad del aire por las emisiones generadas, sino que también liberan una gran cantidad de energía no útil que calienta el aire superficial urbano; generando un fenómeno urbano llamado “isla de calor”, el cual provoca una diferencia promedio de dos grados centígrados con las áreas rurales. ¡el campo siempre es más fresco!

Manifestó que este fenómeno es imperceptible en las ciudades de “tierra caliente”, ya que la sensación térmica es atribuida principalmente a la humedad relativa y la radiación social: entre más humedad (agua) en el aire y mayor incidencia de rayos solares directos, mayor sensación de calor habrá. Pero el aumento real de la temperatura en ciudades como Valledupar, Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, Montería, etc., paradójicamente obedece al esfuerzo por enfriarlas.

Finalmente dijo que, ante esta realidad urbana, la inserción de la naturaleza en la ciudad es necesaria para enfriarla, ya que existen reguladores térmicos naturales como los cuerpos de agua, árboles y techos verdes. “Pero también es necesario volver a la arquitectura bioclimática, que reduzca los consumos de energía y evite el uso de aires acondicionados… Al final, se requiere un cambio cultural y la inevitable adaptación, ya que la variabilidad y el cambio climático generarán días más cálidos. Estas sumas y restas ratifican el sentir del habitante urbano de vieja data: que, en cuanto a confort térmico se refiere, el tiempo pasado si fue mejor”, puntualizó.

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