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Las acusaciones contra el general Hernán Mejía, en la JEP

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La Revista Semana publicó una extensa investigación sobre los falsos positivos y los procesos que se llevan en la Justicia Especial para la Paz, JEP, contra militares, policías, ex militares y ex policías.

Bajo el título “La Popa era una máquina de guerra”, Semana revela que en la JEP se han tomado 37 versiones, “para destapar lo ocurrido en el Batallón La Popa”, guarnición militar ubicada en Valledupar.

Según la investigación de la revista, la JEP ha documentado un importante número de víctimas de falsos positivos. El mayor número de víctimas corresponde al Batallón La Popa. “Al menos dos testimonios implican al general Mejía”, dice Semana.

El general Mejía es Plubio Hernán Mejía, quien fue comandante del Batallón La Popa entre 2002 y 2004. En ese momento era coronel del Ejército. Es uno de los oficiales más laureados del Ejército de Colombia. Actualmente pesa sobre él una condena de 19 años de prisión, pero que no se encuentra en firme.

Frente al oficial, Semana informa en su investigación que “ante la justicia se defiende desacreditando al principal testigo en su contra, Edwin Guzmán. No obstante, la JEP ya cuenta con versiones que refuerzan el baño de sangre que ocurrió en el Cesar, y las alianzas de los militares con las AUC”.

Una de esas versiones, conocidas por el quipo investigativo de la revista, es la del soldado Yeris Gómez Coronel, quien hizo parte del grupo especial Zarpazo, conformado por ocho uniformados, directamente por Mejía.

Gómez aseguró que “Prácticamente, como mercenario cumplí la orden, el que no cumpliera se moría”.

El soldado Gómez dijo que asistió como escolta del coronel Mejía “a una reunión realizada entre mayo y junio de 2002 con varios comandantes paramilitares”. Según la versión conocida por Semana, a la reunión de Hernán Mejía asistieron los comandantes paramilitares Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40 y alias 39.

“Estuve yo y cinco soldados más y el cabo Pacheco en una finca cerca al peaje de Valencia (…). Había varios comandantes de los paramilitares”, dice la versión de Gómez.

Remata la revista indicando que “En su versión, Gómez aseguró que La Popa era una “máquina de guerra” y que supo que la lealtad que reclamaba Mejía iba encaminada “a generar alianzas con grupos de autodefensas en sectores muy cercanos a la ciudad de Valledupar”. 

La investigación periodística de semana fue publicada en su versión impresa del domingo 24 de junio y en su portalwww.semana.com

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