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Este jueves, familia de Ernesto Núñez conmemora un mes de su muerte

Este jueves 21 de noviembre, mientras Valledupar se volcaba a las calles para hacer un llamado al gobierno de Iván Duque Márquez sobre las políticas que implementa en Colombia, una familia susurraba en medio de cuatro paredes la tristeza e impotencia por el primer mes de la muerte de uno de sus miembros. 

El nombre se escuchó por una semana en la ciudad, en varios sectores lo mencionaron, pero hoy, 30 días después solo lo recalcan a cada instante sus más allegados: Ernesto Núñez Ortega.

El comerciante de licores ya no está. En los recuerdos de sus familiares y amigos aún viven todos esos episodios de risas, parrandas, encuentros, pero físicamente su presencia se esfumó. En el cementerio Jardines del Ecce Homo reposan sus restos.

El hombre de 47 años falleció la madrugada del 21 de octubre al ser embestido por un automóvil en la carrera 19 con calle 9D del barrio Los Cortijos, en capital del Cesar. A bordo de una motocicleta atendía la orden de detención de un semáforo, cuando fue embestido por un automóvil que era conducido a alta velocidad.

Su cuerpo se desmembró y quedó esparcido en toda la calle.

El conductor y otros ocupantes huyeron del sitio, mientras las autoridades se concentraban en una fuga de gas que fue generada por el impacto del carro contra una tubería. También enfocaban sus miradas en el cadáver, con el propósito de inspeccionarlo y remitirlo a la morgue de Medicina Legal. 

Cuatro días después, tras generarse una orden de captura y por la presión de los medios de comunicación y la ciudadanía, se entregó el supuesto conductor: Reginaldo José Antonio Aragón Valera, de 25 años. Ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó cargos por el delito de homicidio agravado en concurso con lesiones personales. Las conductas punibles no las aceptó y horas más tarde quedó en libertad, con la condición de no salir del país y acudir ante la autoridad cada vez que fuese requerido.

Este jueves la familia de Ernesto Núñez Ortega siente aún más su ausencia. Es inevitable el dolor, pero se concentran en la iglesia Tres Ave María desde las seis de la tarde para implorar por su eterno descanso y por justicia.

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