Mar. May 5th, 2026

    Desde muy temprano, comenzó el desfile de seguidores de Diomedes Díaz,  hacia la tumba de El Cacique, en el cementerio Jardines del Ecce Homo en Valledupar.

    Antes, Juan Pablo Molano, de la Floristería Valeria, llegó con sus arreglos para decorar la tumba de El Cacique, por orden de su hijo, Martín Elías Díaz.

    Llegan de todas partes: de Barranquilla, un grupo de cuatro motociclistas salió el lunes para estar bien temprano en el cementerio y compartir con su ídolo. Mientras que Dule Arturo Cáceres, no sólo se tatuó a Diomedes en su brazo derecho, sino que se incrustó en uno de sus dientes un diamante de doce millones de pesos para rendirle homenaje al hombre que alegra sus días.

    Junto a los fanáticos, también llegaron los rebuscadores, aquellos que el propio Diomedes pidió que estuvieran en su sepelio, en su famosa entrevista con Ernesto Mckausland. Ellos, aprovechando la ‘licencia’ que desde siempre les dio El Cacique, atiborraron las bancas del cementerio, cerca de la tumba del artista, de llaveros con la imagen de Diomedes, unos y, otros, con la figura de la Virgen del Carmen; camisetas con el rostro de Diomedes y mensajes alusivos al “cantante más grande que ha dado la historia del vallenato”, según las palabras de sus propios seguidores. También aparecieron los vendedores de los discos de Diomedes, piratas y originales; los que llevaron los cuadros con las fotos del artista y todo cuanto recuerdo tienen de de su ídolo.

    Mientras tanto, los hijos de Diomedes, Rafael Santos y Martín Elías recorrían las emisoras promocionando el nuevo trabajo musical en homenaje al cantautor titulado ‘Entre Díaz y canciones’ que trae unos ‘residuos de canciones’ de Diomedes, matizadas con las voces de sus hijos. Ellos también llegaron al cementerio a llevarle serenata con mariachis a Diomedes Díaz.

    La romería de seguidores se ha mantenido durante todo el día en torno a la tumba de Diomedes Díaz, al tiempo que en muchas esquinas de Valledupar, la música del artista suena acompañada de voladores.

    También en las esquinas, y en los semáforos, cientos de manos ofrecen el trabajo musical de Diomedes Díaz y sus hijos. El pirata a dos mil pesos y el original, a $25 mil.

    “Diomedes sigue vigente, como si viviera entre nosotros”, dijo uno de los vendedores.