Lun. Abr 20th, 2026

    Por Ubaldo Anaya Flórez

    Vallenatos respaldan a familia afectada por incendio. Una palada de escombro, lanzada por un soldado, simbolizó la solidaridad que los vallenatos han expresado a cuatro mujeres que perdieron todo en un incendio registrado en la madrugada del miércoles en la calle 23 con carrera 18D del barrio Primero de Mayo en Valledupar.(Vea: Crónica: Familia vallenata lo perdió todo en un incendio)

    Las manos que muchas veces han empuñado las armas del estado para defender la patria, soportaron esta vez las palas para limpiar la tragedia que tiznó el hogar de Adelina Molina y sus hijas, que vieron como las llamas se tragaban su esperanza en pocos minutos

    Son muchas manos; muchas paladas, muchos corazones solidarios los que se han unido para devolverle la felicidad a Adelina. Ya al alcaldía de Valledupar le autorizó el arriendo de un apartamento mientras se recupera la vivienda afectada. (Lea también: Corazones Solidarios entregan ayudas a familia afectada por incendio)

    Mientras los soldados del Batallón de Servicios y Apoyo al Combate, de la Décima Brigada Blindada, siguen arrumando el escombro, las ayudas van llegando para alentar el alma de esta mujer que agradece a Dios por estar viva, tras la tragedia.

    La solidaridad no sólo se vistió de camuflado, también de muchos colores que entregaron sus ayudas y dinero en efectivo para comenzar a reconstruir la vivienda que Adelina y sus hijas arrendaron hace más de dos años y que hoy ven pintada de negro por el humo de las llamas que consumieron hasta las muñecas de sus hijas

    Rodando, cual escombro, dos muñecas de trapo sin rostro se revuelcan nuevamente, en franca rebeldía, para evitar se tiradas a la basura. Ellas, las muñecas, que alegraron muchos días de las dos hijitas de Adelina, lograron salvarse de las llamas, más no de las palas que recogieron la tristeza de un incendio que acabó con todo en cuestión de segundos.

    La vida sigue. La tragedia se va. La tristeza permanece, mientras las lágrimas intentan salir de los ojos de Adelina quien pelea con el llanto para evitar derrumbarse, cuando sus piernas tiemblan como una gelatina. Ella, la mujer que salvó a su familia del fuego, sabe que no está sola. Que muchos corazones solidarios se han abierto para apoyarla, para decirle aquí estamos. (Además: Incendio consumió vivienda en el barrio Primero de Mayo)

    Ahora sólo toca esperar, mientras los soldados van arrumando la tristeza en una pila negra que muy pronto se irá de su vista.

    Ya han pasado más de 30 horas de la tragedia, pero en las paredes de la casa el tizne se mantiene a pesar de las veces que lo ha lavado la llovizna de estos días. Por donde se mire, la vivienda está negra, pero Adelina tiene verde la esperanza y blanca el alma para seguir luchando, para seguir viviendo y defendiendo a sus hijas. Ella sabe que pronto serán cinco, porque su nieto está a pocas semanas de nacer.

    Dios ha sido bueno con esta mujer. La salvó, junto a sus hijas y al pequeño que está por nacer, de morir en medio de las llamas. Ella hoy mira al cielo y da las gracias. Sabe que fue un verdadero milagro salir con vida.