Por: Adalberto Ariño @adalbertoarinoc

El rio Guatapurí es uno de esos afluentes mágicos, asombrosos y maravillosos, en donde los vallenatos disfrutan de sus majestuosas aguas.

Pero este mismo río es el causante de tragedias humanas, que desafortunadamente cobró la vida de otra persona más. Referirnos a que un niño de 10 años murió en condiciones de ahogamiento es triste, porque era un ser humano que apenas comenzaba a vivir la vida.rpt-noticias-valledupar-daniel-pitre

Ocuparnos de un tema como estos siempre es difícil, y lo es porque de solo pensar que un ser inocente ya no estará en este mundo estremece el corazón.

Todo este hecho lamentable comenzó cuando Daniel Pitre Díaz, víctima mortal, se encontraba en cercanías del antiguo puente colgante disfrutando del balneario en compañía de familiares, cuando según testigos Andrés Pitre Díaz se percató que su hermanito se estaba ahogando, por lo que tomó la heroica decisión de ingresar al afluente en rescate de su hermano. Pero no contaron con que este río es engañoso y que muchas vidas se han perdido de esta forma. Bañistas que se encontraban cerca se percataron de esta situación e ingresaron a las aguas del Guatapurí para auxiliar a los menores quienes habían sido arrastrado por la fuerte corriente. Pero lamentablemente no fueron  buenas las noticias por parte de estos bañistas al salir del rio. Andrés salió ileso, pero Daniel no respiraba, estaba inconsciente, su cuerpo estaba inerte. Inmediatamente fue llevado por miembros de la Policía Nacional hacia la clínica Erasmvs, pero lamentablemente las reanimaciones por parte de los galenos fueron inútiles. Su cuerpo se encontraba sin vida. Esta es una de esas escenas que ninguno quisiera vivir. Observar los rostros de los familiares es doloroso, parte el alma.

rpt-noticias-valledupar-pupitre-daniel-pitreUn llanto ensordecedor e inconsolable se escuchó luego del deceso de Daniel. Sí, era su madre. Esa mujer que lo llevó en su vientre por nueve meses y quien según amigos cercanos a la familia amaba tanto a Daniel hoy pasa por momentos difíciles, al igual que su padre. Y qué decir de su hermano mayor Andrés de 12 años, quien demostró que era capaz de entregar su vida por él.

Pero no solo se vivieron escenas tristes en la casa de Daniel, sino en su colegio. Sus amigos le rindieron un gran homenaje a este ángel que las aguas del Guatapurí se llevó. Mensajes como “te queremos”, “te extrañamos” fueron los gestos que los niños le dejaron en el pupitre donde se sentaba, silla que evidenció las más maravillosas fantasías de este pequeño. Según sus amigos, lo van a extrañar siempre, porque era un niño muy carismático, muy querido y gran compañero. La silla se ve vacía, pero el alma y el corazón aún están en el salón de quinto de primaria del colegio Francisco Molina Sánchez.rpt-noticias-valledupar-pupitre-daniel-pitre

Está claro que nadie quiere que un familiar desaparezca de este mundo y menos en circunstancias como estas, pero está en nuestras manos y nuestro poder cuidar de los pequeños, esos mismos que son la alegría de nuestra casa. Por eso de ahora en adelante, cuídenlos, estén pendientes de ellos, nunca los descuiden, porque solo se necesita un segundo para que el ángel de nuestras casas se nos vaya para siempre.

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