Ciudadanos que luchan día a día para lograr sobrevivir y sustentar a sus familias, son personas de bajos recursos que por su condición social no han logrado obtener un empleo formal, como es el caso de Lina Moreno, una mujer de 34 años, quien se desempeña como vendedora ambulante para sacar adelante a sus dos hijas.
Frente a la multa de 834.000 que se le impuso a un ciudadano en la ciudad de Bogotá, por la compra de una empanada en la calle al igual que su vendedora, los compradores vallenatos reaccionan a este hecho, refutando que no están de acuerdo con el código de policía.
Cabe destacar que la sanción se impone basada en el artículo 140, numeral 06 de la ley 1801 de 2016 del código de policía.
Vendedores ambulantes se han visto afectados con esta normativa policial, afirmando que sus ventas han disminuido, por el miedo que ha causado este hecho en los compradores.
Algunos lo piensan dos veces antes de comer una empanada callejera, no por la procedencia del alimento, sino por la multa que deja a más de uno sin apetito.