Por: Ubaldo Anaya Flórez
Desde las siete de la mañana, los manifestantes comenzaron a llegar a la glorieta del Obelisco, en donde se iniciaba en recorrido de la Marcha del #21N e contra del gobierno nacional de Iván Duque Márquez, por los anuncios de reformas que afectarían a la población en general.
Allí, en la glorieta, fueron esperadas las delegaciones de otros municipios que se unieron a la masa de ciudadanos que marcharían hasta la plaza Alfonso López.
A las 8:30 de la mañana arrancó el recorrido desde el Obelisco. Los participantes lanzaban arengas en contra del gobierno Duque. Mostraban sus pancartas con mensajes en contra de la corrupción y las anunciadas reformas del gobierno.
A lo largo de la avenida Fundación se observaban los establecimientos comerciales con sus puertas cerradas; al tiempo que los caminantes lanzaban sus mensajes en contra del gobierno.
Poco a poco, la punta de la marcha se acercaba a la intersección de la avenida Fundación con la avenida Simón Bolívar, en la glorieta de Los Músicos Vallenatos. Allí, un río de colores se movía con fuerza, con destino a la plaza Alfonso López.
Pancartas. Vallas. Pasacalles. Pendones. Banderas. Todos esos elementos se ondeaban con fuerza en medio de la calle y en muchas manos que se levantaron para protestar.
Los marchantes observaron las láminas de zinc en la ventanería de cristal de Supertiendas y Almacenes Olímpica, para evitar posibles daños ocasionados por los participantes de la marcha. Muchos aseguraron que el Grupo Char se exageró con las medidas y generó pánico entre la población al enviar una señal equivocada.
Otros establecimientos comerciales de la ciudad también cerraron sus puertas, por el miedo de sus propietarios de salir afectados ante posibles disturbios.
Cada minuto crecía más la larga fila de marchantes. Sus organizadores aseguraron que más de 15 mil ciudadanos se sumaron durante el recorrido. Cada uno con una justificación para marchar.
Unos marcharon para protestar por los anuncios del gobierno Duque para reformar la ley laboral; las pensiones; la educación pública. Otros, para exigir mejores servicios públicos y de salud.
También hubo quienes salieron a marchar para exigir el pago de sus salarios. Tal como lo hicieron los trabajadores del Idreec a quienes les adeudan 18 meses de sueldo. Las razones para marchar eran tantas, que cada quien lo hizo buscando una respuesta del estado colombiano a sus problemas.
Problemas que terminan siendo comunes a muchas personas. A millones de personas que deben sobrevivir con menos de un salario mínimo. A millones de colombianos que no tienen una oportunidad laboral. En fin, cada quien, con su justificación para marchar.
Al llegar a la plazoleta María Concepción Loperena Fernández de Castro, frente a la gobernación del Cesar, una parada obligada en el recorrido, se detuvo la caminata y se esgrimieron las arengas en contra del gobierno.
Se recordó al gobernador, como enlace de Duque Márquez en el Cesar, que es necesario que se respeten los derechos de los colombianos. Que se atienda a los usuarios de la salud como debe ser. Que se respete la educación pública y que se brinden garantáis para los defensores de derechos humanos, entre otras reclamaciones.
Pero el destino de este río de colores, matizado con vivas y caras sudorosas era la plaza Alfonso López. Y hacia allá se siguió el recorrido. Mientras pasaban por el Colegio Nacional Loperena, recordaron que la educación es pública y que se debe defender por cada uno de los colombianos para que sus hijos puedan tener un mejor futuro.
Ya la zona bancaria estaba cerca. Otra parada obligada para recordarle al presidente Duque que es mejor ayudar a los más necesitados que apoyar a la oligarquía colombiana, representada por los bancos.
En la calle 16 con carrera novena, frente a los bancos, los marchantes levantaron la voz contra el sistema financiero y contra las medidas que buscan protegerlos, en detrimento de la población más necesitada.
Victoria Avendaño, vocera de la CUT, una de las organizaciones sindicales que le puso el pecho a la marcha, sonreía de felicidad al ver el comportamiento de los ciudadanos, a pocos metros del destino final del recorrido.
Al tiempo que los protestantes caminaban con destino al corazón de Valledupar, en otros sectores como Cinco Esquina, La Galería Popular, el Mercado Público, la Calle del Cesar y varias zonas comerciales, sus negocios tenían las puertas cerradas. El transporte público también vio reducido sus ingresos ante la falta de pasajeros.
Poco antes del mediodía, la marcha triunfal en contra del gobierno nacional llegó a la plaza Alfonso López.
Allí se reunió un número indeterminado de ciudadanos, entre quienes se contaban estudiantes, profesores, trabajadores, sindicalistas, conductores, mototaxistas, empleados, servidores públicos, abogados y muchos más.
Más allá del palo de mango, como en los grandes conciertos, la plaza Alfonso López vio llenar su espacio y escuchar los discursos de los líderes de la protesta.
El calor de la plaza, la emoción de la gente y la presión de la fuerza pública, por poco termina en un desorden generalizado, al lanzar algunas personas, unos totes o papas bombas e ingresar la Policía para controlar la situación.
Momentos de tensión se vivieron allí en la plaza Alfonso López, que afortunadamente fueron controlados de parte y parte para que la marcha terminara en santa paz.
Al final del recorrido, allí en la plaza, los organizadores dieron el parte de victoria al ratificar que más de 15 mil almas se movilizaron en Valledupar, en un hecho histórico para la clase obrera de la región.
La Policía también entregó su parte de victoria al indicar que la marcha transcurrió tranquila y en paz, sin situaciones que lamentar.
El comercio no puede decir lo mismo, porque las pérdidas, no cuantificadas aún, se reflejarán en su balance al final de mes en el reporte de ventas. Muchos establecimientos cerraron sus puertas por el temor de ser atacados.
“Valledupar puede dar testimonio que levantó su voz en contra de la injusticia”, dijo Victoria Avendaño, de la CUT, al terminar la marcha.
Y los participantes se fueron tranquilos a sus viviendas, convencidos que existen formas pacíficas para reclamar sus derechos.
Ahora esperan que el gobierno de Iván Duque Márquez, haya escuchado su voz y actúe en favor de los más necesitados de este país.