Cargado de ilusiones se sentó Julio Julio Peralta con el Superintendente Nacional de Salud, Fabio Aristizabal. En busca de soluciones, desnudó punto a punto la supuesta vulneración de derechos contractuales y laborales que padecen más de mil funcionarios del Hospital Rosario Pumarejo de López de Valledupar.
El encuentro se desarrolló este martes en la capital del país, frente al gerente del centro asistencial Armando Almeira Quiroz y los congresistas Cristian José Moreno, Didier Lobo, José Alfredo Gnecco y José Eliécer Salazar. También estuvo presente el secretario de Salud del Cesar, Jorge Juan Orozco.
Julio Julio, en calidad de representante de los empleados, pidió la mediación de la Superintendencia para que les cancelen entre seis y 10 meses de salarios que les adeudan. Dijo que si bien son conscientes de la crisis económica del centro asistencial, ese argumento a ellos no se los aceptan las empresas de servicios públicos, los supermercados o las tiendas donde el personal asistencial tiene cuentan pendientes.
Tras varias horas de trabajo, volvieron a lo mismo. Las cuentas del Hospital Rosario Pumarejo de López están embargadas y los 13 mil millones de pesos que están próximos a ser girados por parte de la Secretaría de Salud Departamental por concepto de la atención a la población pobre no asegurada, no tendrían flujo. Es decir, la gerencia no puede hacer uso de estos.
A esto se suman los más de 100 mil millones que adeudan las Empresas Promotoras de Salud, EPS, y que a pesar de la insistencia no ha habido forma de que paguen. Con los representantes de estas entidades planea sentarse el Superintendente Nacional de Salud, Fabio Aristizabal.
Las conclusiones de la reunión deja empantanados a los funcionarios. A ellos les girarían, por ahora, lo correspondiente a dos meses de salarios, sin embargo, ellos entregarán respuesta al respecto luego de una asamblea que se llevará a cabo este miércoles que se llevará a cabo en Valledupar.
De esta manera, ya son 12 días los que completan los funcionarios en cese de actividades. La atención se ha reducido a urgencia vital.